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Junio 21, 2011

El drama de un operador que se está cayendo del MÍO

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Written by: Metro en Bogotá
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240 empleados se afectarían si queda en firme la cancelación de la concesión a Unimetro. Conozca las causas que llevaron a esta crisis del transporte masivo.

“Aquí el ambiente está muy pesado, hay pesimismo e incertidumbre porque no se sabe exactamente qué va a pasar. La primera información que andan buscando las personas es qué significa una intervención. Empiezan a salir rumores de todo tipo y entonces la gente cree que esto lo van a cerrar de un día para otro.

“Hemos tratado de explicarles a las personas que esto es un proceso, que no es de un día para otro, pero de todas maneras el nerviosismo es grande”.

Así resume Óscar Marino Cruz, el jefe de recursos humanos, la situación que viven los 240 empleados de Unimetro, la operadora del MÍO a la que Metrocali le canceló la concesión por sucesivos incumplimientos en la operación del sistema de transporte masivo de la ciudad.

Mercedes Delgado, la psicóloga de la empresa, parece más tranquila. Finalmente a ella le toca escuchar, casi que en confesión, los temores de la gente. Pero también tiene sus miedos así estén bien guardados, así diga que las decisiones hay que asumirlas y que la vida continúa.
Y uno de los temores más evidentes es el de Marisol Castañeda, secretaria, quien acepta que su situación “es tensionante”.

“Esto es difícil, es una situación que se siente a diario; no llegamos ayer, nosotros nacimos con la empresa, cerrar sería quedarse sin la base de lo que es mi vida hoy. Yo no puedo pensar qué va a pasar en seis meses, tengo que pensar en el presente. Si me quedo sin empleo me toca buscar afuera y eso es salir a un desierto a ver dónde veo un oasis”, se lamenta Marisol.

Diego Aguilar, coordinador de operaciones de Unimetro, sostiene que el Gobierno dejó sola a la empresa en este proceso de hacer “un país de pequeños propietarios” como lo proclamó el ex presidente Álvaro Uribe cuando le abrió el camino a los dueños de buses de Cali para apostarle al MÍO hace ocho años.

“¿Si le dimos a una reina de belleza tantos millones de Agro Ingreso Seguro, por qué no le podemos tirar un salvavidas a Unimetro?”, pregunta Aguilar.

Recordó que los conductores llegaron a la empresa para cambiar su modo de vida porque “antes tenían que ganarse el sustento diario en la guerra del centavo, andar ‘enganchados’ (compitiendo) con otros conductores; pero dijeron: bueno, yo quiero ganar un dinero y dedicarle tiempo a mi familia porque llevo 20 ó 30 años sin dedicárselo… Pero ahora vamos a empujar a esa gente nuevamente a descuidar la familia y más adelante cualquier cantidad de cosas pueden pasar”.

Eso fue precisamente lo que quiso hacer José Leoneiro Cruz, chofer que pasó buena parte de su vida fuera de casa porque siempre andaba montado en un Expreso Palmira o en un Expreso Bolivariano, en cualquier lugar del país, durmiendo en el vehículo o en hoteles y comiendo en cualquier parte. Ahora ve con asombro cómo se opaca la nueva vida que quiso buscar en Unimetro.

Pero no todo está perdido. Luis Eduardo Barrera, presidente de Metrocali, sostuvo que “el MÍO está en posibilidad de absorber nuevos trabajadores capacitados y que conozcan los pormenores del sistema”. En ese sentido habría la posibilidad de migrar hacia otros operadores.

Pero más que eso, advirtió que se debe trabajar para que Unimetro resuelva sus problemas, porque “quien causa el problema es Unimetro y quien tiene la solución es Unimetro que son más de 400 personas que deben todas juntas jalar para el mismo lado y salvar un muy importante negocio que tienen hoy”.

Eso quiere decir que, pese a la decisión de cancelar a Unimetro, esto no es una salida inmediata porque hay un proceso que demora un tiempo y la empresa tiene 45 días o más para capitalizarse y seguir.

Otro drama es el que viven los 464 accionistas de la empresa, que invirtieron cerca de diez mil millones de su bolsillo y se endeudaron en $50.000 millones más para apostarle al MÍO.

Causas de la crisis

Pero, ¿cómo llegó la empresa a esta crisis que la tiene con un pie afuera del MÍO? Lo primero es que aunque el Gobierno les abrió las puertas a los dueños de los buses para asociarse, estos no tuvieron la suficiente capacidad administrativa para estructurar el negocio y hacer gestión eficiente. El gobierno tampoco los acompañó.

Quienes asumieron la administración de Unimetro no tenían la capacidad y experiencia para jugar en un negocio de grandes ligas. Y habían más de 400 socios buscando manejo y poder dentro de la compañía, lo que hizo que se armaran pequeños grupos que jalaban cada cual para su lado y no ayudaban a la cohesión y desarrollo empresarial.

Lo segundo fueron las duras condiciones financieras que encontraron. No tenían músculo financiero y el recaudo del MÍO que debió licitarse antes que la operación para ofrecer la garantía de la fuente de pago a los bancos, tuvo tropiezos y salió después.

El presidente de la junta directiva de Unimetro, Diego Luis Giraldo, reconoció que la crisis sobrevino “por las limitaciones de capital aunadas a las onerosas condiciones exigidas por el Banco Agrario que financió nuestras inversiones de la primera fase a una tasa del DTF+8 con un solo año de gracia”, cuando los demás operadores consiguieron tasas del DTF+3 con tres años de gracia.

De allí que su pasivo corriente (el que debe pagar durante el año), sea diez veces mayor que sus ingresos, cuando en ETM es dos veces más y GIT y Blanco y Negro tienen recursos para solventar las deudas, pese a que las cuatro empresas aún operan a pérdida (ver gráfico).

En ese sentido, Metrocali advirtió que lo que ocurrió fue que Unimetro se demoró en la contratación de su deuda y a última hora negoció esas duras condiciones para poder entrar a operar.

Por eso, como dice Giraldo, “lo que estamos percibiendo por ingresos de operación, lo estamos destinando casi en su totalidad (70%) para pago de deuda”.

Lo otro es que Unimetro no consiguió créditos para pagar la chatarrización de 459 vehículos que debía sacar de servicio para ingresar su nueva flota en el MÍO.

Como si fuera poco, no todos sus socios sacaron sus carros. Sólo 130 lo hicieron y aún hay unos 300 que tienen buses rodando y no capitalizan pese a que existen más de tres millones de acciones a $1.000 que no han sido adquiridas.

En esas condiciones, la empresa está sin capital de trabajo, por eso a veces no puede sacar los buses a rodar, porque no tiene combustible o porque no puede recuperar los que tiene varados.

Finalmente, su flota parece desgastarse más en las rutas del oriente que opera porque hay muchas vías destapadas en Aguablanca.

Sin embargo, los empleados y algunos socios no pierden las esperanzas. Y esperan que aparezca la luz al final del túnel -una capitalización y la renegociación de las deudas-, para que Unimetro siga montado en el MÍO.

Fuente: elpais.com.co

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