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Agosto 12, 2015

Transcaribe, las dudas ruedan

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Written by: Metro en Bogotá
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Centro Histórico, peluquería sobre la Avenida Venezuela, 4:30 de la tarde. Un grupo de estilistas está echando cuentos, mientras espera la clientela.

-Buenas tardes, ¿puedo hacerles una pregunta?-digo enérgica.
-Todas se miran. Nadie responde.
-¿Qué saben de Transcaribe?
-Yo solo sé que nada sé- contesta, con firmeza, una manicurista.

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El resto suelta una carcajada; y el cuento, que al parecer interrumpo, queda superado. El nuevo tema de conversación es el sistema masivo de transporte. Una mujer, creo que es la administradora del local, expresa:

-A mí no me va a afectar en nada. Yo tengo mi camioneta.

A lo que otra le replica:

-Ah,¿si? Y entonces, ¿qué vas a hacer con la flota de motos que tienes?

La mujer queda estupefacta. No había caído en cuenta que lo más probable es que la rentabilidad de su negocio baje al tener un nuevo sistema que vale los mismos 1800 pesos del pasaje del bus, un poco menos de lo que le cobraría un mototaxista por una carrera.

– ¡Anda!, ¿qué hago ahora con mi poco de motos? Pero no me importa, porque a ese Transcaribe le doy un año y medio. Le va pasar igualito que a los Metrocar.

Todas comienzan a cuestionarse sobre el sistema: ¿Y si nos roban, como hacen en el Transmilenio? ¿Y si los hombres nos recuestan su vaina (pene)? ¿Ese tremendo bus sí pasará por mi casa? ¿Y si un día no tengo para pagar el pasaje completo?

Me despido y vuelven a ignorarme. Las dejo discutiendo.

A la salida de la peluquería está Antonio Olivo, un vendedor de limonadas. Cuando le pregunto por Transcaribe, abre los orificios de la nariz, como si estuviera enfadado. Deja el limón que está exprimiendo y me dice que Transcaribe traerá más necesidad y desempleo.

“Ya el alcalde dio orden que no quiere ver a un solo vendedor ambulante por aquí. Eso es lo único que él quiere: acabar con nosotros. La vaina es que la política de espacio público en esta ciudad solo se aplica a los vendedores informales y no a los hoteles y restaurantes finos”, dice el vendedor de 36 años.

Un profesor, Morgan Julio, va cruzando en ese momento y escucha al vendedor y nos explica que es cierto que Transcaribe, como todo sistema capitalista, dejará muchos desempleados, entre ellos varios conductores de motos, como ocurrió en Barranquilla, donde el mototaxismo se restringió.

“El 60% o 70% de la población cartagenera es de bajos recursos, muchos no tienen para pagar un pasaje completo o nos hemos acostumbrado a eso. De una u otra forma va a crear un impacto en la ciudadanía”.

Pero están quienes ni siquiera creen que algún día empezará a operar. El pensionado, José Martínez, es uno de esos: “Eso es algo imaginario, niña. Lo estamos esperando desde hace 10 años y nada que arranca”.

Y, bueno, si lo analizamos no es tan descabellada su afirmación. Es más bien comprensible. La primera vez que se habló formalmente del proyecto en la ciudad fue en el 2003, durante el gobierno de Carlos Díaz Redondo. A final de ese año se realizó el documento Conpes en el que se cometieron errores gravísimos: el primero, ponerle un valor a la obra, sin tener los diseños hechos. Y el segundo, asignarle un plazo sin tener en cuenta las particularidades de la ciudad: Cartagena no tiene rutas de desvíos, y una sola arteria principal.

Supuestamente, la obra tenía que estar terminada en dos años, pero durante el gobierno de Alberto Barbosa se dedicaron a reestructurarla, luego los diseños no eran aptos y solo hasta 2005 se logró adjudicar el tramo I. Se acabó la administración de Barbosa, y  Nicolás Curi asumió el proyecto.

Los ritmos de trabajos no eran los adecuados, en gran parte, por ser la única ciudad del país donde se implementó el proyecto sin tener rutas de desvíos. La única manera de acelerar los trabajos era cerrando la vía que se estaba interviniendo, pero no había otra por donde desviar los vehículos.

En 2008 el banco que los apoyaba, al ver que el sistema no adjudicaba la operación, se retiró aduciendo que no veía la forma de que Transcaribe recuperara lo que les estaba prestando. La obra quedó suspendida por dos años, hasta el año pasado que se adjudicaron las dos primeras concesiones.

El 11 de noviembre comienza a andar

Por lo menos eso es lo que ha dicho el alcalde Dionisio Vélez. Algunos consideran que lo que se hará es un simulacro y no se cobrará el primer mes.

Sin embargo, muchos son los incrédulos como don Oswaldo Muñoz, un pensionado que va caminando por el sector de Puerto Duro, acomodándose sigilosamente el cabello con una pequeña peineta.

-Eso no va a funcionar. Aquí hay mucha corrupción. Toda la plata se la roban. Eso, para el 11 de noviembre, no va a estar, te lo estoy diciendo- me dice y se retira peinándose.

Si siguen trabajando al ritmo que lo han venido haciendo, lo más probable es que las estaciones estén listas. Solo faltan dos por terminar. Los que sí no van a estar son los patios portales, que son una concesión del Gobierno Nacional.

Mas esto no es problema, en Pereira, Cali y Barranquilla empezaron sin que estos estuvieran totalmente terminados. Lo importante es que los buses tengan donde parquearse y el negocio comience a moverse, para que con el valor del pasaje se vaya terminando.

Lo que no sabemos de Transcaribe 

Evidentemente, los cartageneros tienen dudas sobre el sistema masivo. La mayoría desconoce que en la primera etapa llegarán un poco más de 40 buses, pero que son casi 700 en total. La gente no sabe que si en los transbordos hay demora, van a ser gratis. Que el pasaje sigue costando 1800 pesos, lo mismo que se paga en un bus.

Las autoridades distritales,  por andar empecinadas en que la obra arranque, se han olvidado de lo más importante: la socialización. Y eso exige un esfuerzo económico importante.

Cartagena requiere con urgencia un programa masivo de divulgación a través de los medios de comunicación, colegios y de persona a persona.

Ese lío le quedará a alguno de los ocho candidatos a la Alcaldía de Cartagena, porque lo que hay es una desinformación absoluta:

-Doña, doña, disculpe, ¿qué sabe de Transcaribe?
– La verdad es que no tengo idea de qué me hablas. ¿Transcaribe es un canal de televisión? O, ¿qué es lo qué es?
-No, es un sistema masivo de transporte- le responde mi reportero gráfico, al ver que me quedé atónita.
-Ah, eso no va a funcionar.

El Universal

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