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Diciembre 23, 2015

“Queremos que Bogotá sea la ciudad del espacio público”: Secretario de Planeación de Peñalosa

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Written by: Metro en Bogotá
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El arquitecto javeriano Andrés Ortiz será el secretario de Planeación de la Alcaldía de Enrique Peñalosa, y este cargo será su debut en el sector gubernamental.

Ha desarrollado sus 30 años de trayectoria profesional en el sector privado. Aun así, después de 18 años como gerente de la empresa Contexto Urbano y tres posgrados en las universidades de Los Andes y Oxford, piensa estar preparado para los retos que le presentará la capital colombiana como secretario de Planeación de Bogotá durante la administración de Enrique Peñalosa.

 Andrés Ortiz dice que buscarán una ciudad que equilibre la densificación y la expansión urbana. Su primer gran reto será crear el POT que regirá durante los próximos 12 años.  - Andrés Ortiz, arquitecto con posgrados en gestión de ciudades de la universidad de Oxford, será el nuevo secretario de Planeación de Bogotá. / Foto: Luis Ángel - El Espectador

Andrés Ortiz dice que buscarán una ciudad que equilibre la densificación y la expansión urbana. Su primer gran reto será crear el POT que regirá durante los próximos 12 años. – Andrés Ortiz, arquitecto con posgrados en gestión de ciudades de la universidad de Oxford, será el nuevo secretario de Planeación de Bogotá. / Foto: Luis Ángel – El Espectador

En diálogo con El Espectador habla del que señala como el gran desafío de su cargo: crear un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), una norma vital para el desarrollo urbano de la capital, que hace 15 años (durante la primera Alcaldía de Peñalosa) generó tensiones y polémica por la diferencia de visiones alrededor de cómo debe crecer Bogotá, por ejemplo.

Ortiz reitera que una de las primeras medidas será derogar el decreto que permite edificios altos en el centro ampliado y respecto a la reserva Thomas Van der Hammen, deja ver el interés de la administración de Peñalosa por expandir a la ciudad en estos terrenos.

¿Cuál fue su el diagnóstico durante el empalme?

El diagnóstico todavía está en proceso. Ha habido buena disposición por parte de la administración actual y eso ha sido importante. En lo que hemos podido ver hasta ahora, el diagnóstico deja unos retos grandísimos el más importante es hacer un nuevo POT.

 

Además del POT, ¿cuáles son los retos prioritarios de la ciudad en planeación?

Los dividiría en necesidades a corto, mediano y largo plazo. Los más apremiantes son: derogar el decreto 562, especificar los linderos de los cerros, hacer el Plan de Ordenamiento Zonal del Norte (POZ Norte) y agilizar los planes parciales para generar tierra en el perímetro urbano.

Los de mediano y largo plazo están relacionados con el POT. Ese plan estará pensado para ampliar el espacio público. Queremos hacer un plan que, durante los próximos 100 años, sea un hilo director alrededor del cual el órgano viviente, que es la ciudad, se pueda formar.

 

¿Qué va a mantener y qué va a cambiar de lo que ha hecho el gobierno actual en Planeación?

 

Hay principios en los que estamos de acuerdo como la importancia de un transporte público eficiente. Esta administración tiene clara la necesidad de proveer transporte público de calidad. En lo que no estamos de acuerdo es en la forma en que lo estaban haciendo. Por ejemplo, salió el decreto 305 sobre la reserva de los patios SITP, que es una buena iniciativa, pero lo hicieron afectando los predios reservados para la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO). Eso es contraproducente, teniendo en cuenta que el Distrito compró los terrenos para esta vía hace años.

Otra cosa con la que estamos de acuerdo es en la importancia de los planes parciales para renovar ciertos sectores. Sin embargo, queremos que esas zonas de expansión que complementan el POT, caminen mucho más rápido.

No estamos de acuerdo con la concepción de que la ciudad sólo se puede densificar y no expandirse. Nosotros buscamos una expansión planificada. Consideramos que toda la expansión desordenada de los municipios que rodean Bogotá es culpa de la lentitud con la que se han desarrollado los planes parciales, la generación de tierra dentro del perímetro de la ciudad y la renovación urbana alrededor del transporte masivo. Aunque la administración saliente decía estar en contra de la expansión, con todos esos fallos técnicos, generaban una expansión dramática en los demás municipios. Si en Bogotá no hay donde hacer la vivienda que la ciudadanía demanda, eso genera automáticamente una expansión por fuera. Por eso hay que tener un equilibrio.

 

Peñalosa dijo que derogará el decreto 562 ¿qué piensa sobre el tema?

El alcalde prometió derogar el decreto y eso haremos. Eso sí, lo derogaremos con dos condiciones: la primera es que el proceso debe ser jurídicamente correcto y la segunda es no crear vacíos normativos. De las cosas más graves para la planeación de la ciudad es la inseguridad jurídica. Por eso debemos tener cuidado para eliminar el decreto de la forma correcta y respetando los derechos adquiridos. Eso quiere decir que las licencias que se hayan obtenido por medio del decreto de manera legal, se mantendrán.

 

¿Pero por qué derogar el decreto que reglamenta la densificación de la ciudad si Peñalosa también ha reconocido su importancia?

La densificación hay que hacerla de una manera integral. El decreto 562permite la densificación pero le falta el documento técnico de soporte para especificar dónde se puede construir más edificios, dónde no y focalizarse más en los lugares donde se puede. Le pongo un ejemplo sencillo: el proyecto metro, que es tan importante para la ciudadanía, es una oportunidad grandísima para estudiar densificación a lo largo de corredores de transporte masivo. Así respondo a la demanda de movilidad del nuevo sector. La densificación tiene que ir acompañada de mucho espacio público, transporte, alamedas e infraestructuras dotacionales. De nada nos sirve densificar sin hacer ciudad.

Entonces ¿usted cree que la debilidad del 562 es no especificar cómo ni dónde se desarrollaría el espacio público?

En gran parte es eso. El decreto se volvió muy universal y nosotros vemos que la densificación tiene que estar respaldadas con dónde y con qué objetivo de ciudad.

 

¿Se implementará otro decreto para reglamentar la densificación de la ciudad?

El nuevo decreto es algo que estudiaremos con mucho cuidado porque lo que debería pasar es que esas políticas salgan con el POT. Si en el POT vamos a analizar la ciudad como un todo, la política de densificación y expansión saldría automáticamente.

Nos interesa hacer un plan de largo plazo y que profundice en el equilibro entre densificación y expansión.

 

¿Qué otros elementos tendrá el nuevo POT?

Queremos desarrollar el POT de manera muy ordenada. La ciudad tiene retos muy grandes y el alcalde Peñalosa ha sido muy reiterativo con ellos. Como le decía, lo primero es buscar una ciudad equilibrada entre densificación y expansión. Nuestro reto al hacer esa nueva norma es densificar donde es adecuado y donde el soporte territorial urbano lo permite, pero también analizar con juicio las posibilidades de expansión porque no queremos hacer un POT para cinco años, sino pensar una ciudad para el próximo siglo. En el camino se harán ajustes pero es muy importante pensar en una ciudad para eso, ya que Bogotá va a tener unas tasas de crecimiento poblacional importante.

 

¿Qué uso se le va a dar a franja de adecuación de los cerros orientales que colinda con la zona histórica de Bogotá?

Ese es un tema muy complejo porque tiene demasiado soporte jurídico. Desde el año 1977 se definió el borde de la reserva forestal. Desde entonces ha habido una cantidad de actuaciones legales tanto de las autoridades urbanas de como de la rama judicial. Ya se pronunció la última instancia, la sentencia que emitió el Consejo de Estado, y esa no es discutible. Lo que está todavía en discusión en una mesa de trabajo del Tribunal Superior de Cundinamarca, es cómo darle correcta aplicación al sustento jurídico. Por esta razón durante esta administración debemos dejar la reserva de los cerros en blanco y negro, es decir, que no haya más inseguridad jurídica sobre el tema. Para llegar a ese punto tenemos que desarrollar acciones fundamentales: Definir los linderos de los barrios que están en proceso de regulación y precisar inconsistencias de topografía en el borde entre la zona urbana y la rural. Además debemos descontaminar las quebradas y otra serie de proyectos ambientales. Como ve, hay muchos detalles por precisar pero todos pasan por la misma línea: el ordenamiento jurídico. En ese tema nos acogeremos a la sentencia del Consejo de Estado.

 

¿Cuáles son los planes para la reserva Thomas Van der Hammen?

El borde norte de la ciudad, donde está localizada la reserva, es una de las pocas tierras que le quedan a Bogotá para expandirse. Lo demás ya son municipios. Pensamos que en esos lotes hay que estudiar a fondo cómo se va a expandir la ciudad durante los 50 años que vienen. El alcalde Mockus en su época decía algo como: hay que cuidar a los animales, pero no olvidemos que el primer animal es el hombre. Es decir, el primer objetivo es el bienestar del ciudadano. Por eso pensamos que es compatible con la reserva y los valores ecológicos y ambientales que ahí haya una previsión de ciudad muy distinta a la que estamos acostumbrados.

Insisto, creemos que la reserva y el crecimiento urbano son compatibles. Tenemos que buscar el equilibrio entre renovación-desarrollo y densificación-expansión.

 

O sea que la reserva sería clave para la expansión de la ciudad

Yo iría más allá de los planes para la reserva. Nosotros tenemos claro que es mejor afrontar y reglamentar la presión de crecimiento de la ciudad que ignorarla. El no asumir el crecimiento de Bogotá ha causado un desorden tremendo en los proceso de expansión de los municipios. Soacha, Funza, Mosquera, Cota, Chía. Todo ese anillo de Bogotá tiene serios problemas de planeación. Debemos trabajar en equipo coordinar el urbanismo de los municipios con los de la capital.

¿Cómo hará esa articulación de Bogotá con Cundinamarca, especialmente en la zona de Sabana Centro?

Hay varios mecanismos para lograrlo como la RAPE, una zona que agrupa a Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Meta y Tolima, casi medio país. Creemos que tenemos que caminar hacia esa coherencia urbanística pero dentro de la realidad político-administrativa que tenemos en la que es muy claro que los alcaldes de cada municipio manejan el POT de ese territorio. Es fundamental que tengamos una relación directa con cada uno de los municipios. Nuestra idea es mezclar la actividad de mesas de coordinación intermunicipales con una acción dinámica y directa para arreglar temas específicos. Por ejemplo, se tiene que crear un equipo de trabajo mucho más unido para el manejo del río Bogotá. Otro tema importante a futuro será el segundo aeropuerto. En ese caso, Mosquera, Faca y Funza se tendrán que sentar a planear cómo desarrollarán ese proyecto.

 

Amsterdam se conoce como la ciudad de las bicicletas, Bucaramanga, la ciudad de los parques, ¿cómo quiere que se conozca a Bogotá dentro de cinco años?

Como la ciudad del espacio público. Eso cobija muchas cosas: más ciclo rutas, andenes amplios, parques, alameda. Pero me parece que lograr que los bogotanos disfruten de su ciudad, su clima y sus árboles, es lo más importante. Bogotá tiene todo para ser la metrópoli del espacio público.

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