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Febrero 25, 2011
 

Bogotá, ¿ciudad agresiva e intolerante?

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Written by: Metro en Bogotá
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eltiempo.com

22-Feb-2011

La intolerancia acaba con Bogotá. No pasa una semana sin hechos horripilantes.

En estos días conocimos el caso de la mujer muerta a martillazos y las historias del hincha asesinado por portar la camiseta de Millonarios y del joven que murió en Mazurén, en el norte de la ciudad, por culpa de un cigarrillo.

Eso sin contar con el caso de los hijos de los coroneles que se enfrascaron en una mortal pelea. ¿Acaso se necesita algo más para reflexionar y hacer algo de inmediato?

Hoy, junto con la realidad que imponen las nuevas bandas criminales y los desmovilizados que se burlaron de Justicia y Paz y se rearmaron para volver a delinquir, esta absurda intolerancia, que casi siempre termina en la muerte, se está convirtiendo en un enorme desafío para las autoridades en Bogotá.

Lo decía el propio director de la Policía, el general Óscar Naranjo, quien recientemente nos recordó que, tan sólo en un fin de semana, en la ciudad pueden registrarse casi 6.000 peleas.

Para el alto oficial, es absolutamente inconcebible que la intolerancia empiece a verse ahora como el “sello característico” de Bogotá, fruto de la “soberbia” de sus habitantes. ¿Dónde quedó lo de Atenas Suramericana?

Debo decir que comparto las palabras del general Naranjo y su diagnóstico es sincero, así nos duela. Lo que nos muestran estos absurdos episodios, y muchos más que no alcanzan a clasificar en los medios de comunicación, es que somos una capital con ciudadanos agresivos, donde alguien saca una pistola y, de un momento a otro, le pega un tiro a un bus escolar.

Luego, pero eso es cuento aparte, dicha persona queda libre, como los vándalos de TransMilenio.
El asunto de fondo es que aquí, de manera peligrosa, viene haciendo carrera la idea de tomar un cuchillo o un arma para autodefenderse y zanjar las discusiones, por mínimas o mayúsculas que sean. ¿Y la otrora cultura ciudadana? Señoras y señores, la respuesta es simple: está en la caneca de la basura y desde hace mucho tiempo.

Por eso, me pregunto, ¿dónde quedaron las campañas de desarme?, ¿dónde están las estrategias de la Policía y de la Alcaldía para contener esta espiral de intolerancia?

Recientemente vi que la Administración Distrital lanzó, en buena hora, una interesante campaña con el objetivo de eliminar, de una vez por todas, las muertes y los accidentes de tránsito que se derivan de la mezcla de gasolina con alcohol.

Pero creo que este interesante esfuerzo debe trasladarse ya mismo a la lucha contra la intolerancia que viene permeando a la ciudad. En esto no necesitamos cifras ni estudios sesudos. Uno la siente en la calle y al volante, cuando percibe que aquí impera la ley del más fuerte, y no la norma.

Inclusive, en estos días, el propio comandante de la Policía Metropolitana, el general Francisco Patiño, me comentaba que estaba sorprendido de la cantidad de riñas callejeras en la ciudad y de las historias absurdas de muertes por intolerancia. ¿Será que padecemos un problema como sociedad, y que toca variables de salud pública?

Con todo lo que ha pasado en las últimas semanas es suficiente. Sería bueno que Bogotá no se desayunara con más historias de horror. Ahora, necesitamos de políticas públicas eficaces y de resultados para ver si empezamos a quitarnos este merecido estigma de ciudad agresiva.

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