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Noviembre 24, 2011

Bogotá, ¿cuál es el plan?

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Written by: Metro en Bogotá
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Ahora se requieren líderes que nos planteen un compromiso hacia el futuro.

En diciembre del 2009 el doctor Rodolfo Llinás, en una entrevista para el diario El Tiempo, señalaba que “a Bogotá le falta el lóbulo frontal”.

Ante la pregunta sobre cómo ve a Bogotá indicó con contundencia: “no he visto otra ciudad con una evolución tan lenta: Bogotá se ve como una colección de casas que se ajusta a las necesidades de un conglomerado, pero no hay proyectos grandes y el desarrollo no se ve”.

Varios hechos soportan la afirmación del doctor Llinás.

El metro de Londres, construido en 1863, permitió a las clases obreras residir en distritos adyacentes.

El de New York es de fecha similar, Buenos Aires lo construyó en 1913 y en Bogotá se discute su construcción desde 1950

. En ese año la Regional Plan Association proyectó las condiciones económicas y poblacional de la región metropolitana de New York en 30 años (Quigley, 1998, 128). En junio de este año el Department of City Planning and the Economic Development Corporation presenta el Working Westshore 2030: Creating Jobs, Improving Infrastructure and Managing Growth.

Para Chicago Metropolitan Agency for Planning, a pesar de ser uno de los más grandes centros económicos del mundo, se requiere fortalecerlo por cuanto la calidad de vida no está garantizada. La propuesta para el 2040 es presentada en un video de tres minutos http://www.cmap.illinois.gov/2040/video.

Si algo debe pedírsele al alcalde electo es un cambio de paradigma y que ofrezca a la región una apuesta. Bogotá necesita pensarse en el largo plazo.

Algunos indicadores dejan ver esta necesidad.

De acuerdo con el Dane, en el periodo 2001 a 2008, la población creció a una tasa de 1,6 por ciento anual, mientras que el PIB creció en promedio cerca del 5 por ciento.

Los sectores de mayor crecimiento fueron la construcción (8,4%), comercio, restaurantes y hoteles (7,54%), transporte (5,6%), financiero (5,1%), los servicios comunales (2,55%) y la industria al (4%). A pesar de las buenas noticias, la pertinencia de la base económica y la estructura productiva inquieta.

En el 2004 en Bogotá se localizaba el 34%, el 70,5%, el 79% y el 78,8% de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas del país, respectivamente. De las 199.190 compañías de la ciudad, el 86% eran microempresas, el 10% pequeñas, las medianas 2% y grandes, 2%.

La situación no mejora, la informalidad empresarial en la capital es elevada. En los primeros nueve meses del 2010 se liquidaron 15 mil empresas, de las cuales 97% eran microempresas que no superan los tres años de funcionamiento.

Las cosas no pintan bien en un entorno comercial abierto.

Bogotá se sitúa a 1.000 kilómetros de la costa norte y 350 de la costa del pacífico, cuya infraestructura de transporte de bienes y personas realmente es precaria.

El empleo de la ciudad representa el 37% del nacional, el 44% es privado, el trabajo por cuenta propia alcanzó una participación del 32% y el doméstico el 37,5%.

El empleo de baja calidad llega cerca al 39% del total ocupación de la ciudad.

Los ramos construcción y transporte reflejan la individualización de la riqueza colectiva por sectores de baja eficiencia. De acuerdo con la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, entre el 2001 y el 2008 el mayor crecimiento de los precios del suelo residencial ocurrió en zonas de altos ingresos, 12,45% Nogal, El Retiro, 12,34% Rosales, entre otros.

Los sectores de bajos ingresos crecieron al 2%, lo que se tradujo en un diferencial de precios urbano. En el 2001 el precio de El Nogal, El Retiro era de 9 veces el de Ciudad Bolívar, y en el 2008 fue de 25,6 veces.

Los precios del suelo para viviendas de bajos ingresos son extremadamente altos, lo que reduce de manera significativa el tamaño de estas viviendas.

¿Cuál es la Bogotá del 2050? La respuesta debe ofrecerse en un marco de regionalización y conlleva preguntas sobre el diseño institucional, de gobierno, el diseño de la movilidad regional, la base económica de la región, cómo alcanzar la inserción exitosa en el circuito mundial de conocimiento y sus fuentes de financiamiento.

Las respuestas implican llegar a acuerdos sobre educación, salud, movilidad, la seguridad y bienestar regional. La segunda exige tener como referentes Tunja, Villavicencio, Ibagué y La Dorada.

El sistema metro debe conectar la región y un sistema de trenes de alta velocidad tendría que permitir alcanzar estas ciudades en menos de una hora.

Adicional a la infraestructura tradicional, se requiere la de generación de conocimiento, colegios, universidades, sistemas de comunicaciones, que la conecten de forma física y virtual con el mundo.

El financiamiento exige revisar el patrón de generación de riqueza y la distribución para llevarnos a un capitalismo moderno e incluyente. Nuestra sociedad debe privilegiar la competencia y la agregación de valor. Deberíamos empezar por ponerle nombres de industriales a las calles de la ciudad.

La Bogotá futura exige comprometernos con su financiamiento.

De nuevo Llinás nos lo pone de presente. Además, hay una incapacidad para mantener el ánimo por largo tiempo: somos sólo buche y pluma. Ahora se requieren líderes que nos planteen un compromiso hacia el futuro. Hay que entender que para hacer pericos hay que romper los huevos… Bogotá tiene que dejar de ser una tacita de plata para convertirse en una ciudad.

 

Fuente: Portafolio.com

23 de noviembre de 2011

 

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3 Comentarios


  1. la mejor planeación es aquella cuyo único objeto es satisfacer las necesidades del conglomerado y no la de favorecer constantemente a la clase dirigente de nuestra nación


  2. Catalina Santa

    Necesitamos evolucionar somos una ciudad grande.


  3. Jesus Santamaria

    Vamos a ver si don Petro cumple todas las maravillas a las que se comprometió en su campaña



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