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Abril 13, 2015

Buses pierden ventaja frente a carros y motos

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De 591.000 vehículos particulares que había en el 2000, Bogotá pasó a tener 1,9 millones en el 2014 y, de 16.000 motos a 418.800 en ese mismo periodo de tiempo.

Justo cuando la flota del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y de TransMilenio supera en número a los buses viejos del transporte colectivo, las cifras de usuarios disminuyen.

SITP y TransMilenio tienen dos tercios de los usuarios. Pasajeros de bus cayeron 16,6 %, en 15 años.

SITP y TransMilenio tienen dos tercios de los usuarios. Pasajeros de bus cayeron 16,6 %, en 15 años.

En el año 2000, cuando solo existía el transporte colectivo (TPC), había casi dos millones de pasajeros diarios, pero en el 2013 se redujeron a 1,7 millones de usuarios diarios. En la última cifra se toman en cuenta los pasajeros del TPC, el SITP y TransMilenio.

No ha sucedido lo mismo con la población de Bogotá, que hace 15 años era de 6,3 millones de habitantes y hoy se acerca a los 8 millones.

A su vez, tras décadas de hegemonía del transporte colectivo, durante el 2014 los buses rojos y azules al fin ocuparon las dos terceras partes del parque automotor de este sector. Aún falta que unos 7.800 buses viejos sean chatarrizados.

Así queda evidenciado en un estudio elaborado por Andrés Archila, experto en transporte del Combo 2600, basado en las cifras del Distrito sobre el tema.

La razón, según el investigador, consiste en que muchos han optado por comprar ante los bajos precios en carros y motos.

Basta con mirar las cifras para entender la tendencia: de 591.000 particulares en el 2000, Bogotá pasó a tener 1,9 millones en el 2014, y de 16.000 motos a 418.800 en ese mismo periodo de tiempo.

Con él coincide el director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, José Stalin Rojas. “Uno esperaría que el número de pasajeros se mantuviera, pero migraron a otros modos de transporte, bien sea motorizados o no motorizados, como la bicicleta”, dijo.

No obstante, el número de usuarios de bicicleta ha aumentado, pero no tanto como para cambiar la balanza del servicio público: pasó del 3 por ciento de los viajes al 5 por ciento durante los últimos 10 años.

Otro detonante para esta tendencia es que la calidad del servicio de TransMilenio también ha empujado a los ciudadanos a buscar modos privados de transporte.

Y, en el caso del SITP, “la dificultad de pago, pobre comunicación de la complejidad de las rutas, cobertura deficiente, frecuencias intermitentes y congestión son los principales enemigos”, insiste.

En resumen, a los ciudadanos sigue pareciéndoles difícil usar los buses azules, porque no consiguen las tarjetas o dónde recargarlas, o porque no saben qué ruta les sirve.

Según Rojas, el día sin carro puede ayudar. “La jornada pasada sirvió para que varios conocieran el sistema, y una nueva puede reforzar esto”, dijo.

De hecho, un estudio hecho por el Distrito durante el día sin carro y sin moto en febrero reveló que una semana después de la jornada se había sostenido el incremento del 9 por ciento de los pasajeros.

Para Archila, las cifras pueden ser peores si se considera que “los datos de transporte tradicional los reportan las mismas empresas operadoras –de rutas colectivas–, que comúnmente desinflan sus números para presionar aumentos tarifarios”.

E

s decir, en realidad puede que en el pasado hubiera más usuarios que los reportados por las empresas privadas que dominaban el negocio y la operación hace unos años.

Tendencia preocupante

El principal efecto de este comportamiento sostenido durante los últimos tres lustros es el incremento del trancón.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad, en promedio, hay menos de dos usuarios por vehículo privado, mientras que un bus grande atiende hasta 50 pasajeros a la vez.

Así, en 15 años casi se cuadruplicó el número de vehículos particulares, sin que haya aumentado la malla vial significativamente.

De otro lado, preocupa el bolsillo de la ciudad, pues al ser el SITP (integrado por los buses troncales y los zonales) un sistema que requiere inversiones del Distrito, principalmente de TransMilenio, se hace más difícil hacer el cierre financiero con la disminución de pasajeros.

Aún más cuando en los últimos tres años se han creado rebajas y subsidios en el transporte público, para que habitantes de menor ingreso, adultos mayores y personas con discapacidad accedan a este servicio.

“Antes había un fondo de estabilización de tarifas de TransMilenio, que daba recursos para no tener que subir el pasaje cada vez que fluctuaban los precios de operación, pero la operación del SITP ya consumió ese dinero. Toca subir las tarifas o endeudarse, no hay otro camino”, dijo Rojas.

A juicio del experto de la Universidad Nacional, la tendencia exige aún más cuidado por cuanto puede repercutir en el valor del pasaje del metro pesado que el Distrito y la Nación buscan construir.

Cada vez más usan el SITP

Pese a la disminución de pasajeros de todo tipo de buses públicos, el SITP sigue creciendo. Después de comenzar su operación en septiembre 2012, a finales del 2014 superó los 24 millones de usuarios transportados, una cifra aún baja, considerando que ya están en circulación el 60 por ciento de las rutas (casi 66.000 pasajeros transportados). Se espera que el desequilibrio termine con la implementación del 40 por ciento restante, hoy en parálisis ante la crisis de dos operadores privados a cargo de esas rutas.

El Tiempo

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