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Agosto 23, 2011

La esperanza es lo último que se pierde

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Written by: Metro en Bogotá
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‘Borrón y cuenta nueva en la 7a.’ fue el titular con el que despertamos los lectores de EL TIEMPO el martes 16 de agosto. Así de fácil, como si el Transmilenio que nos desveló durante más de un año hubiera sido un mal sueño, la Alcaldesa sacaba de la manga de su levantadora un proyecto ecológico bautizado con el sugestivo nombre de ‘La Esperanza’, que iría del centro a la 170 y que contaba con el apoyo del presidente Santos, de la Fundación Clinton y del BID.

“Vamos a empezar a soñar en un trabajo con el Gobierno Nacional”, dijo, y nos informó que se había creado una comisión compuesta por el Viceministro de Transporte, la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá, La Fundación Clinton y las autoridades de Movilidad, ¿mientras dormíamos?… “La séptima va a tener transporte público masivo, andenes, ciclorrutas y espacios verdes”, añadió. Soñar no cuesta nada, pensé restregándome los ojos, ante esas declaraciones que parecían más cercanas a W. Disney que a la W. J. Clinton.

“La séptima va a tener transporte público masivo, andenes, ciclorrutas y espacios verdes”

El miércoles 17 el borrón tenía cuentas nuevas: costaría 600.000 millones -¿cómo lo calcularon tan rápido, cómo lo pagaríamos?– y ya había cronograma. En estos cinco meses del año se estructuraría el proyecto con los estudios de Steer Davies Gleave –¿cuándo los contrataron?-; en el primer semestre de 2012 se haría la licitación y en el segundo comenzarían las obras. “La nueva cara de la séptima” además de frase, era una perspectiva como las que se usan para vender apartamentos sobre planos, con todos los juguetes: alamedas, ciclorrutas, andenes, tranvías, cafés y peatones. ¿En dónde cabrían los carros, por no hablar de los escoltas?, volví a restregarme los ojos. Como no soy experta en cifras ni en metros cuadrados, se me ocurrió que quizás había un túnel que no salía en el dibujo, para esconder los carros, o que con los 600.000 millones y “algunos sobrecostos”, expropiarían las embajadas de España, Italia y Venezuela, las caballerizas militares, la Javeriana y tantos predios que hoy se atraviesan en la ancha avenida del dibujo.

Mi estupor aumentaba a medida que leía: ‘La Esperanza’ sería el proyecto piloto de Santos para lanzar una política de movilidad integral en todo el país, pero lo más curioso era el apoyo unánime de los candidatos a la Alcaldía. “Excelente que se exploren opciones más ecológicas” -dijo Peñalosa-; Petro afirmó que el proyecto retomaba su planteamiento; Gina celebró que hubiera sido una mujer valiente quien se atrevió a deshacer el entuerto, Mockus lo apoyó, y así sucesivamente. Nadie preguntó por los estudios técnicos ni sugirió consultar a los expertos. Ninguno demostró un sano escepticismo frente a la propuesta de arreglar el tráfico capitalino a punta de Photoshop ni mencionó palabras como elecciones, improvisación o demagogia.

“Excelente que se exploren opciones más ecológicas” -dijo Peñalosa

Pero, bendito sea Internet, me puse a buscar palabras claves y encontré que la Clinton Climate Initiative, una rama de la Fundación Clinton, se precia de contar con el apoyo de aliados estratégicos como el Institute for Transportation and Development Policy, ITDP. Ese instituto, con sede en Nueva York, desarrolla proyectos de transporte sostenible del estilo Transmilenio, en países latinoamericanos y ha tenido una relación muy fructífera con la Fundación Clinton, según se lee en su página. ¿Y saben quién es presidente de la junta del ITDP? ¡Enrique Peñalosa!

Quizás son simples coincidencias. Pero la técnica de asociación libre ofrece pistas para interpretar los sueños colectivos. ¿Qué hacen Clara, Juan Manuel, la Fundación Clinton, las alamedas, las bicicletas y el Transmilenio de siempre, con otro nombre, en este sueño que nos venden con un render, precisamente a pocos meses de elecciones? Tengo la sensación de que hay un significado oculto: un as bajo la manga, que aún no nos han revelado.

Fuente: eltiempo.com

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Un comentario


  1. Arturo Téllez C.

    Totalmente de acuerdo, hay algo misterioso en todo esto, es como una confabulación, un pacto extraño. Por ejemplo, que ha pasado con el tren de cercanías? Ya lo tenían listo!!! y ahora no dicen ni pío sobre eso, es como si se lo hubiera tragado la tierra.



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