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Marzo 20, 2012

“La invito a que haga las denuncias”

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Written by: Metro en Bogotá
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Así le contesta Enrique Peñalosa a la actual secretaria de Planeación de Bogotá, María Mercedes Maldonado.

Cecilia Orozco Tascón.- Usted es el padre de Transmilenio, un sistema del que, al comienzo, la ciudad se sentía orgullosa. Hoy quieren destruirlo. ¿Qué pasó en estos 12 años?

Exalcalde Enrique Peñalosa Londoño.- No obstante, los esfuerzos sistemáticos de desprestigio contra Transmilenio por parte de grupos con intereses políticos e incluso del maltrato de la prensa, sin que la Alcaldía hubiera hecho una campaña de publicidad a favor del sistema, hasta hace poco más de la mitad de los usuarios tenía una imagen positiva del mismo y el 85% decía que lo recomendaba. Son cifras comparables a las de los sistemas de transporte masivos del mundo. Otra cosa es que Transmilenio no se haya desarrollado como estaba previsto y que no se le hayan hecho los arreglos y las mejoras que requería oportunamente.


C.O.T.- ¿Qué opina de que los funcionarios de la Alcaldía arenguen a los usuarios para que “presionen” a Transmilenio?

E.P.L.- Es una irresponsabilidad suprema que la misma Alcaldía organice protestas en contra de Transmilenio, que es una empresa del Distrito. Si tiene buenas razones, la Alcaldía puede sentarse con los operadores y buscar mejorar las condiciones de los contratos, pero esto no es cuestión de fuerza bruta, sino de argumentos técnicos, económicos y jurídicos. No sobra recordar que el sistema Transmilenio fue un avance en la intervención del Estado en el transporte. Antes lo que había con la guerra del centavo era un capitalismo salvaje. Me asombra la actitud de la Alcaldía.

C.O.T.- ¿Por qué?

E.P.L.- Porque nunca se ha visto que el alcalde de una ciudad organice protestas contra las empresas públicas que dependen de él.

C.O.T.- Volvamos a la pregunta inicial, ¿qué sucedió en estos 12 años con Transmilenio?

E.P.L.- Lastimosamente hemos tenido una serie de administraciones que han estado más interesadas en acabar con el sistema que en arreglarlo, expandirlo y mejorarlo. Y como le decía, no se ha desarrollado. Otro de los problemas de Transmilenio, aunque parezca increíble, es que desafortunadamente ha estado demasiado identificado con Enrique Peñalosa, quien no tuvo que ver con él sino en su inicio.

C.O.T.- ¿Cree que detrás de la falta de desarrollo de Transmilenio hay un ataque político a Enrique Peñalosa?

E.P.L.- Existen razones políticas entre otras, de eso no hay duda. Usted me pregunta qué pasó. Le respondo: por ejemplo, sin ningún sustento técnico el señor Samuel Moreno decidió que no iba a hacer la mitad de la Troncal Décima–Séptima. Y en su lugar adjudicó la llamada Troncal Ligera (subsistema de buses que circularían entre el Museo Nacional y la calle 100), que es una chambonada tan grande que después de contratarla no se atrevieron a ejecutarla y hoy continúa en el limbo generándoles grandes costos cada día que pasa a los bogotanos.

C.O.T.- ¿No habrá que admitir que Transmilenio se quedó corto y que las proyecciones fueron equivocadas?

E.P.L.- Transmilenio no es el mejor sistema para la ciudad. Es el único posible, si de lo que se trata es de cubrirla toda. Así se hagan dos o tres líneas de metro durante los próximos 40 años, los sistemas con base en buses seguirán representando más del 90% del transporte masivo. Ya es hora de que nos pongamos serios y hagamos lo necesario para resolver el enorme desafío de movilidad que tiene Bogotá.

C.O.T.- ¿Por qué cree que es “el único posible”?

E.P.L.- Porque cualquier otro sistema es costoso y menos eficaz: logra mucho menos por peso invertido. Dígase lo que se diga, la realidad es que Transmilenio moviliza más pasajeros hora que todos los metros del mundo, exceptuando cuatro o cinco.

C.O.T.- Precisamente, a usted lo acusan de no querer permitir que la ciudad tenga metro. ¿No sería mejor tenerlo que carecer de él?

E.P.L.- Claro que sería buenísimo tener metro. ¿Quién va a asegurar lo contrario? Sin embargo, cuando los recursos son escasos, es más rentable en términos de mejorar la movilidad, invertir en Transmilenio.

C.O.T.- Me parece que esa discusión ya está superada, porque hasta el Gobierno Nacional ha dicho que apoyará económicamente la construcción del metro para Bogotá.

E.P.L.- Es cierto y es algo sorprendente: el gobierno central ha dicho que apoya al distrital, pero todavía no sabemos cuál es la ruta; no conocemos el porcentaje de la población que irá a movilizar; no sabemos cuánto va a costar la inversión ni tampoco la operación. Y mucho menos tenemos un análisis serio de alternativas. Sin embargo, ya tomaron la decisión de hacerlo.

C.O.T.- A usted le adjudican la responsabilidad de haber firmado, como alcalde, unos contratos con los operadores privados de Transmilenio que no favorecen a la ciudad. ¿Qué les responde?

E.P.L.- Los contratos con los operadores se adjudican por licitación pública en un concurso en el que compiten varias firmas. De manera que si una empresa pretende ganar mucho, sencillamente no consigue que le adjudiquen la operación. Mientras distraían la atención con este tema, había muchas acciones que se hubieran podido realizar para mejorar Transmilenio. Es bueno precisar que varias administraciones, después de la mía, firmaron contratos y otras los prorrogaron de facto. Lo cierto es que hasta ahora ninguna autoridad ha cuestionado los contratos por conveniencia y mucho menos por corrupción.

C.O.T.- La queja de los usuarios es que no hay buses suficientes y que van como sardinas en los pocos que circulan. ¿Por qué el Distrito no les ordena a los operadores ingresar más vehículos?

E.P.L.- Porque tiene que cuidar los costos. Si salen muchos buses a circulación, Transmilenio tendrá que pagarles más a los operadores, pero los ingresos serán iguales.

C.O.T.- ¿Se puede concluir entonces que la excesiva congestión que se presenta ahora y que provoca la ira de la gente se explica en el hecho de que Transmilenio es una empresa no tan rentable?

E.P.L.- Lo que ocurre es que no tenemos, como sucede en otros países, transporte subsidiado por el Estado. Si se quiere metro, es bueno recordar que según un estudio de la Universidad de los Andes, a una línea de 17 kilómetros habría que darle un subsidio de US$120 millones al año, no para que fuera más barato, sino para que las tarifas sean las mismas de Transmilenio.

C.O.T.- ¿Qué opina de la idea del alcalde de abrir una empresa de transporte con buses del Distrito?

E.P.L.- Sería un fracaso económico. Es tan difícil operar una gran red de vehículos propios, que aún enormes organizaciones privadas como las productoras de alimentos, cervezas, gaseosas o cemento utilizan contratistas para la distribución de sus productos. Una empresa pública llena de recomendados políticos, con exceso de personal y toda clase de ineficacias, tendría costos más altos que operar con base en contratistas a los que uno controla.

C.O.T.- A Petro tampoco le gusta la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO). Dijo que en lugar de ese proyecto construirá vivienda de interés social y colegios. ¿La ALO estuvo mal proyectada?

E.P.L.- De nuevo parecería que como Peñalosa ha estado a favor de la ALO, hay que eliminarla. Para su información, yo no creé la ALO. Continué su proyecto, porque esa avenida fue planeada desde 1962 por el mejor alcalde que hubo en Bogotá en el siglo pasado: Jorge Gaitán Cortés.

C.O.T.- ¿Por qué impulsó la ALO de Gaitán Cortés tantos años después?

E.P.L.- La ALO se revivió porque esta es una ciudad de entre 8 y 10 millones de habitantes que requiere avenidas amplias y no las tiene. Otra vez sin argumentos técnicos, el alcalde Petro notificó que modificará el proyecto en el que ya está invertido mucho dinero. Pero resulta que los predios donde él pretende construir vivienda se compraron bajo la figura de interés público y con un fin específico. No puede cambiarse la destinación de esos recursos. Segundo, existe un convenio con el Gobierno Nacional que no puede ser alterado unilateralmente. Tercero, no se puede decidir la eliminación de un proyecto sin tener en cuenta al Concejo. Y, por último, la ALO es la única alternativa proyectada para desembotellar a Kennedy y Suba.

C.O.T.- Refiriéndose en el Concejo a la ALO, la secretaria de Planeación de Petro aseguró que varios alcaldes, usted el principal, compraron predios alrededor de esa vía a precios superiores a los reales. Algunos concejales interpretaron que ustedes los adquirieron para su propio beneficio. ¿Qué contesta a esa supuesta denuncia?

E.P.L.- Ella no dijo que teníamos propiedades, sino que Mockus, Caicedo Ferrer y yo habíamos comprado cara la tierra para la ALO durante nuestras alcaldías, lo que de todas maneras es una acusación grave, porque sugiere que despilfarramos el presupuesto o que hubo corrupción. De manera que la invito a que haga las denuncias formales, si tiene sustento. Contrario a lo que ella dice, esa tierra se adquirió a precios extraordinariamente bajos, porque en el momento en que era alcalde, el país atravesaba la recesión más grave en décadas.

C.O.T.- La otra objeción a la ALO, esta vez por parte de la Secretaría de Hábitat, es que va a destruir seis humedales del norte. ¿Qué contesta usted?

E.P.L.- La ALO sólo pasa sobre dos humedales: el Juan Amarillo y la Conejera, y lo hace sobre puentes altos cuyas bases ni siquiera tocan el agua, a diferencia de otras vías antiguas que, por estar a ras de los humedales, sí deterioraron los de Córdoba y Torca. Entre otras curiosidades, la ALO tiene licencia ambiental de la CAR firmada y concedida por uno de los principales asesores del alcalde Petro: Diego Bravo, actual gerente del Acueducto.

C.O.T.- A su juicio, entonces, y puesto que Bogotá está colapsada, ¿cuál es el problema de fondo en materia de movilidad?

E.P.L.- El verdadero problema de fondo es la falta de una estrategia integral. Por ejemplo, el alcalde Petro en la campaña nunca habló de tranvías. Después de ganar las elecciones fue a Francia, aparentemente invitado por el gobierno francés. Y llegó diciendo que iba a poner tranvías en el ferrocarril del Norte, en la carrera Séptima, en el ferrocarril de Occidente, en la ALO, sin una sola página de estudio que respaldara esta decisión.

 

C.O.T.- ¿Cree que el alcalde Petro llegó a destruir lo que encontró?

E.P.L.- Es tan desordenado y caótico todo lo que dice que no entiendo lo que trata de hacer.

C.O.T.- Antes de continuar no quiero pasar por alto una sugerencia que hace: dice usted que el alcalde nunca había mencionado sistemas de transporte por tranvía…

E.P.L.- ¡Nunca!

C.O.T.- … Pero que de pronto sale con esa idea después de un viaje a Francia, “aparentemente invitado por el gobierno” de ese país, ¿tiene dudas sobre el viaje del alcalde a París?

E.P.L.- El gobierno francés ha invitado a muchos alcaldes electos de Colombia. Supongo que a él también lo invitaron.

C.O.T.- ¿Habrá empresas privadas de transporte interesadas en venderle tranvías a la ciudad?

E.P.L.- En Francia las empresas de transporte son semipúblicas. Lo único que sé es que en enero trajeron a un experto pagado por la Agencia Francesa de Cooperación a hablar de transporte, después del viaje del alcalde. Y que éste llegó a decir que iba a poner tranvías por todas partes sin una sola página de análisis previo. No estoy sugiriendo nada. Lo que estoy diciendo es que antes de tomar decisiones se requieren estudios de alternativas hechos por expertos que sean independientes y objetivos.

C.O.T.- Si en su vida particular han sido valorados sus conocimientos, decir lo que piensa le ha provocado reveses en la vida pública. ¿No reconsiderará su método de abordar la política?

E.P.L.- Si en el pasado, cuando tenía aspiraciones políticas, sostenía lo que era políticamente difícil, como que era inconveniente utilizar los pocos recursos que tenemos en una línea de metro, ahora que no tengo esas aspiraciones lo haría con mayor razón. Sobre todo si sé que puedo ser útil.

C.O.T.- Usted acaba de decir que no tiene aspiraciones políticas. ¿Cerró ese capítulo?

E.P.L.- Participo en política para influir en mi sociedad y en su desarrollo. Amo esta ciudad y me gusta vivir aquí. Viajo por todo el mundo y también recorro muchas ciudades colombianas. A nada de eso voy a renunciar.

C.O.T.- Pero, ¿continúa interesándose en las elecciones?

E.P.L.- Claro que me interesan. Pero también está claro que no tengo ninguna posibilidad (risa) de ganarlas.

“Las reinas de la simpatía”

Cecilia Orozco .- Usted transformó la ciudad, pero los bogotanos no lo volvieron a elegir. ¿Por qué cree que ha sucedido ese fenómeno?

Enrique Peñalosa.- Cuando salí de la Alcaldía tenía la imagen positiva más alta que haya logrado un alcalde. No es por algo que haya hecho en mi administración que no me volvieron a elegir. Es por las calumnias que inventaron sobre mí. Es difícil que la mayoría vote por mí cuando la mitad de la población, según encuestas, piensa que soy dueño de Transmilenio o que hice negocio con los bolardos.

C.O.- No es suficiente. ¿Existe otra explicación?

E.P.- El problema conmigo también es que yo, a diferencia de la mayoría de los que participan en elecciones, que sólo dicen lo que la gente quiere oír, opino en voz alta sobre lo que creo que es correcto aunque me cueste. Muchos políticos no quieren modificar la sociedad, sino que aspiran a ser las reinas de la simpatía. A mí, por el contrario, me interesa transformarla. Y los cambios siempre son duros, difíciles y dolorosos

“No hay nada de qué arrepentirme”

C.O.- A mi juicio, las diferencias entre usted y Antanas Mockus terminaron con la carrera política de los dos. ¿Está de acuerdo?

E.P.- En mi vida lo único que he hecho es lo que considero correcto. No hay nada de lo que me arrepienta en términos éticos. Puede que en materia de estrategia o táctica me haya equivocado, pero jamás debido a alguna acción en que haya puesto en juego mis principios.

C.O.- ¿Ni siquiera se arrepintió de la decisión de aceptar el apoyo del expresidente Uribe en la campaña, motivo por el cual se dice que usted perdió la Alcaldía?

E.P.- No. Para nada. Sigo pensando que este país es mejor después del gobierno del expresidente Uribe.

C.O.- Eso le costó el retiro de Mockus del Partido Verde y de su campaña.

E.P.- A Antanas Mockus le es muy difícil trabajar con otras personas, salvo que sea a su favor. Pero, realmente, no me preocupo por las decisiones de Mockus. Lo que él haga o deje de hacer es irrelevante para mí.

C.O.- ¿Qué opina de que la esposa de Mockus trabaje ahora con Petro?

E.P. Ella es una persona capaz. Le deseo que le vaya bien.

 

Fuente: elespectador.com
17 de marzo de 2012

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2 Comentarios


  1. Esteban

    Jajajaja si mejor que se dedique a tuittear a trinar y no a gobernar


  2. Xarah

    Es que me parece tan comico yo creo que si hacemos el conteo de las decisiones que toma petro y que ya no se pueden por que la procuraduria dice que no se puede como lo del campin o que dice que se van a alquilar buses como alimentadores, y que tampoc se puede… mejor dicho la lista es larga!!!



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