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Junio 13, 2012

Las movidas de Petro

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Written by: Metro en Bogotá
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Se movió Petro. La baja en las encuestas, la crítica en los medios de comunicación, las señales de una férrea oposición del Concejo y los graves disturbios que afectaron a TransMilenio hicieron la tarea. Han sido meses duros para el alcalde. Esto se pone cada vez más caliente, dijo en su última entrevista al diario El Tiempo.

Para responder a la calentura -generada en buena parte por la cadena de transformaciones que anunció antes y después de su posesión y por la actitud desafiante que mostró en la presentación de los proyectos-, Petro se empeñó en sacar por acuerdo el Plan de Desarrollo y lo logró.

Aprovechó el cambio de ministro del Transporte y rápidamente firmó un gran pacto por la movilidad con el gobierno nacional y con la Gobernación de Cundinamarca.

Por León Valencia – Revista Semana

En la última semana Petro insistió en que no caerá en la inercia, no se acomodará, mantendrá a toda costa su espíritu de cambio y para ello necesita funcionarios que corran riesgos.

Mantuvo el carácter ambicioso y transformador de su proyecto político, pero tuvo que bajar la cabeza ante los llamados de la coyuntura y la presión que se estaba gestando en la administración nacional y en el Concejo distrital. Hizo concesiones. No son variaciones menores. Eso es bueno, eso merece aplausos. No es fácil conciliar. No es fácil modificar las ideas.

La preponderancia de lo social en el programa de gobierno agitado en la campaña cedió un poco ante la urgencia de atender la movilidad. Ahora tendrá que dedicar grandes esfuerzos a honrar los acuerdos para darle continuidad a TransMilenio, poner en marcha el tren ligero y darles un nuevo impulso al metro pesado y a la Avenida Longitudinal de Occidente, aceptando muchas cosas que venían de atrás.

Petro ha aprobado en este semestre el examen de realismo y flexibilidad, sin dejar atrás sus sueños y convicciones. El Plan de Desarrollo habla de una ciudad que batalla contra la segregación y la discriminación y pone al ser humano en el centro de las preocupaciones; que ordena el territorio alrededor del agua y enfrenta el cambio climático, y un gobierno que se propone defender y fortalecer lo público. En la última semana insistió una y otra vez en que no caerá en la inercia, no se acomodará, mantendrá a toda costa el espíritu de cambio y para ello necesita a funcionarios que corran riesgos, a personas que no se limiten a ganarse el sueldo.

Esta actitud también merece respeto. Alfonso López Pumarejo dijo alguna vez que el principal defecto de los líderes del país era la falta de carácter, señaló que en la nación hay poca gente atada a convicciones y dispuesta a consagrar su vida a realizar sus sueños aun a costa de grandes sacrificios. ¡Qué lección para Bogotá y para el país sería que Petro, al final de su mandato, pudiera mostrar transformaciones ciertas de la ciudad!

Pero el alcalde se rajó en un punto clave: la conformación, preparación, conducción y consolidación de un equipo de trabajo. Un alto funcionario no llenaba los requisitos; otro no quiso ocupar el cargo porque ni siquiera tuvo la oportunidad de reunirse con Petro para mirar en detalle el rumbo de la Secretaría que debía orientar; el secretario de Gobierno, pieza fundamental en los primeros tres meses de gestión, debió renunciar; en varias oportunidades se ha visto que los funcionarios van por un lado en las declaraciones y las acciones y el alcalde va por otro. Todo esto hasta llegar al desconcertante pedido de renuncia de todos los secretarios del despacho a solo seis meses de iniciado el gobierno.

Petro tiene que apresurarse a corregir los errores que ha cometido en este campo. No será nada fácil. Ni su talante, ni su experiencia le ayudan; solo su inteligencia y una buena dosis de humildad lo pueden salvar. Cuando se trata de movilizar a miles de personas, de invertir cuantiosos recursos en obras y acciones y de generar tranquilidad y confianza en una urbe, no basta con la habilidad para la comunicación directa con la población, virtud notable en la labor parlamentaria. Es preciso escoger a personas eficientes, oír a los compañeros de equipo, persuadir a los subalternos, construir decisiones colectivas, permitir que cada quien tenga su espacio de acción. Veremos qué pasa en los próximos meses.

Fuente: semana.com
09 de junio de 2012

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