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Septiembre 27, 2011

‘Sólo sabe el que sabe hacer’

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Written by: Metro en Bogotá
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En lugar de concientizarnos sobre el caos generado por el exceso de carros, lo asumimos como un problema personal que se arregla comprando otro carro. Mientras tanto, la solución sigue estancada.

A Bogotá le quedó grande el tema del transporte. El único que le ha metido la mano en serio ha sido Enrique Peñalosa, con TransMilenio.

La semana pasada, Clara López afirmó que “TransMilenio ha venido perdiendo prestigio”.

Es cierto lo que dijo, luego de que tres de sus buses articulados chocaran dejando un saldo de 86 heridos, a lo que se le suman dos acciones judiciales que complicarán su eficiencia: la obligación de instalar sensores para evitar su sobrecupo y la autorización del ingreso de mascotas sí es necesario.

Lo curioso es que la Alcaldesa culpa de estos males al deterioro de las losas, sobre todo en la Autopista Norte y en la Avenida Caracas, es decir, las contratadas durante la administración de Peñalosa.

“El 75 por ciento de las losas se han venido dañando de manera progresiva y aleatoria”, afirmó. En tiempos de campaña, el discurso es claro: como funcionaria pública, la Alcaldesa no puede participar en política, pero manda este tipo de mensajes velados al inconsciente capitalino.

Si el Polo ha estado en el poder los últimos 8 años, ¿por qué no se dio solución a esto?

En Colombia, la permanencia en el poder resulta más importante que la solución de los problemas. Nuestros políticos no saben ejecutar, sirven para dar discursos, ‘echar carreta’, tramar, pero no para gerenciar. A Bogotá le quedó grande el tema del transporte.

El único que le ha metido la mano en serio ha sido Enrique Peñalosa con la solución de TransMilenio. Pero eso no es suficiente, no sólo por la cantidad de problemas que este sistema ha comenzado a generar (exceso de cupo, falta de buses, demora en las frecuencias, insuficiencia de estaciones, alarmante inseguridad, enrtre otros), sino también por el desbordado crecimiento del mercado automotor.

En lo que va corrido del año se han vendido más de 213.000 vehículos. Se espera que, para fin de año, el tope toque los 300.000.

Los bogotanos nunca entendimos el Pico y Placa como una solución al problema de la movilidad. En lugar de concientizarnos sobre el caos generado por el exceso de carros, lo asumimos como un problema personal que arregla comprando otro carro. Mientras tanto, la solución sigue estancada.

El metro de Bogotá fue propuesto por primera vez por Carlos Sanz, cuando fue su alcalde en 1940. Han pasado 71 años y seguimos enfrascados en la discusión sobre si hacerlo o no. No sólo hemos perdido tiempo, sino que cada día construirlo nos cuesta más.

Los 797 millones de dólares que ofrecieron los franceses por su construcción durante la administración de Durán Dussán, en los años 80, ya van en 2.500. Sin embargo, El metro no es una solución per sé, sino como una sumatoria a TransMilenio. Ambos, junto con el Tren de Cercanías, deben integrarse como solución al problema del transporte en la capital. A ello se debe sumar una campaña más agresiva para desestimular el uso de vehículos privados.

En Colombia, el modelo de concesión ha resultado campeón. En el invierno del año pasado, de todas las vías nacionales sólo les fue bien a las que pertenecen a alguna concesión.

¿Por qué? Se me ocurren varias razones: la primera es que, como están las cosas, el contratista que construye la obra no tiene responsabilidad posterior de su mantenimiento. Para colmo, políticamente en Colombia lo importante es hacer, construir, ‘sembrar’ cemento. Mantener las vías no da votos.

La concesión, en cambio, establece una obligación para el contratista, pues quien construye es al tiempo quien mantiene. Este esquema también ha funcionado en otros países, aunque quizás el mejor ejemplo de optimización de tráfico por concesión está en la autopista I-95, de Miami, sólo 25 centavos cuesta su peaje, y es una de las vías más rápidas y transitadas del mundo.

El problema de la concesión en este caso es que, en plata contante y sonante, el metro no es rentable. Únicamente en dos o tres ciudades del mundo su operación arroja utilidades.

Es un negocio a perdido para quien lo paga, pero una inversión muy positiva para cualquier ciudad, pues cumple una función de causa-efecto en el desarrollo económico y en el crecimiento urbano, sin contar, entre otras cualidades, que mejora la calidad de vida, evita mayor contaminación, regala tranquilidad y seguridad, y puede llegar a ahorrar más de dos horas del tiempo de los más de dos millones de bogotanos que a diario lo usarían. Es lo que ha pasado en todas aquellas ciudades que lo tienen.

Por eso, le corresponde a Bogotá asumir su costo, pues para eso pagamos impuestos, para invertir en la gente.

‘Sólo sabe el que sabe hacer’, reza un refrán chino. Basta ya de tanto ‘blablablá’. Necesitamos un gerente que sea capaz de soñar, pero, mucho más, de ejecutar.

Fuente: portafolio.com

 

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2 Comentarios


  1. Angelita Rincón

    La realidad plasmada en este artículo que bueno si nos concientizaramos un poco sobre el buen uso del carro pero no la solucion del pico y placa no es una solucion real, eso va de acuerdo a la clase social quienes tienen carro? los que tienen plata y al pico y placa que le hago pues facil compro otro carro. quienes mas tiene caro? la clase media y que le hago pues facil incluso en la clase media hay más de un carro por familia y si no lo habia pues nos metemos en la deuda porque como ahora hasta con cien mil pesos entregan un carro pues endeudemonos. a veces nos quejamos tanto pero analicemos somos nosotros mismos los que engrandecemos el problema “me incluyo”


    • Eduardo Rodriguez Ruiz

      Cuando queremos resolver un problema lo importante es hacer el análisis correcto, la llegada a Bogota de 3000 inmigrantes cada día y la incapacidad del gobierno de Colombia de hacer que la gente tenga trabajo, educación y salud en sus regiones empuja esta ola nuevos ciudadanos en Bogota.
      Si lográramos que la capital de Colombia no estuviera en Bogota, y que toda esa parafernalia de medios repletos de mediocres periodistas daríamos un gran paso, visibilizar el problema real; hay mas gente de la que aguanta la ciudad, que nunca tuvo una real Planeacion, que fue llenándose de desplazados en los picos de inseguridad de los años 30, 50, 60 y 2000, esta ultima la mas grave por cuanto la ciudad y su administración logro educación salud e ingreso percapita superior en un 300% al resto del país.
      Este momento es valioso par entender que la ciudad esta resolviendo los gravisimos problemas que cada día le deja el gobierno nacional y su enorme desgreño



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