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Julio 11, 2012

El futuro del Sitp en las manos de un escudero de Petro

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Written by: Metro en Bogotá

Uno de los grandes retos de Petro en la Alcaldía es el funcionamiento del Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp), que hace tres semanas dio sus primeros pasos. Pero para que empiece a funcionar en serio, Petro necesita un escudero que obligue a los dos contratistas de recaudo a hacer compatibles sus sistemas. La pregunta es quién se atreve a hacerlo.

En principio es el gerente de Transmilenio, Fernando Rey, quien puede tomar esa decisión. Si no se atreve a hacerlo, se podrían buscar caminos para que lo hiciera la Secretaria de Movilidad, Ana Luisa Flechas, o la subgerente de Transmilenio, Sandra Ángel. Pero como la decisión promete despertar críticas e incluso podría terminar en demandas e investigaciones de los órganos de control, quien lo haga se convertirá en un verdadero escudero del Alcalde.

Ese miedo puede explicar en parte la demora para que arranque en forma el Sitp y que hasta el momento los funcionarios hayan señalado a los dos recaudadores de ser los obligados a resolver el problema. Pero como le escribió a Petro el presidente del recaudador actual de Transmilenio, la pelota está en las manos del Distrito.

El alcalde Gustavo Petro tiene en sus manos un buen inicio del Sitp, que por el momento solo ha empezado a operar con dos estaciones de la troncal de Transmilenio de la calle 26.
Fernando Rey, como gerente de Transmilenio, es quien directamente tiene la posibilidad de definir cómo se integrarán los sistemas de recaudo.
Jorge Cabrera, cabeza de Angelcom, dijo que la pelota está en manos del alcalde, algo en lo que concuerdan los expertos.
La gran mayoría de las actuales tarjetas de Transmilenio solo leen los pasajes que compra el usuario y no la cantidad de dinero que pagó, por lo que tendrán que ser reprogramadas para adecuarse a la decisión de Petro de cobrar distinto en horas pico y hora valle.

Los orígenes del lío

El Sitp se planteó como un sistema que abarca todo el transporte público de la ciudad. Su recaudo unificado se lo ganó Recaudo Bogotá, cuya tarjeta, Tullave, no está siendo utilizada, pues del Sitp sólo se ha lanzado un servicio restringido y gratuito en al troncal de la calle 26. La venta de pasajes para las troncales viejas de Transmilenio sigue en manos de Angelcom.

Los dos recaudadores tienen que ponerse de acuerdo para que los usuarios puedan comprar una sola tarjeta, y no lo han logrado.  El riesgo es que esa situación se prolongue, y el sistema integrado no resulte realmente integrado sino hasta 2015, cuando se terminan las concesiones de Angelcom.

Esa coexistencia de los dos operadores estaba clara desde la licitación del llamado Sirci, durante las alcaldías de Samuel Moreno y Clara López. El equipo que estructuró la licitación para manejar de manera centralizada el recaudo del dinero que paguen los bogotanos para montar en bus decidió no exigir una tecnología determinada ni definir cómo sería la integración entre el ganador y Angelcom. De haberlo hecho, la ciudad habría perdido avances tecnológicos que podría ofrecer el ganador y el Distrito habría sido acusado de beneficiar o de perjudicar a Angelcom.

Eso se discutió durante la licitación, en la que hubo mucho ruido, y que finalmente ganó Recaudo Bogotá.

La demora en definir

La licitación del Sirci se cerró hace casi un año, y el contrato entre Transmilenio y Recaudo Bogotá se firmó en agosto de 2011. La idea era que los dos operadores, sentados con Transmilenio en un comité, hicieran propuestas de cómo integrar sus sistemas. Eso se ha hecho, pero hay dos problemas que han impedido llegar a un acuerdo.

Por una parte,  los intereses de los dos recaudadores son opuestos. Angelcom es una empresa que surgió con Transmilenio, y cuyo gran éxito fue tener el recaudo del sistema. Como sus contratos se van a acabar en tres años, su interés es sacarle el mayor jugo a lo que le queda de concesión y no invertir un peso más. Incluso, ya ha mostrado los dientes al decir que si retiran sus equipos (una alternativa de integración) podría demandar al Distrito.

En cambio, Recaudo Bogotá es una empresa nueva, que tiene el reto de montar un sistema más poderoso que el actual, porque son más buses y porque además de recaudar debe informar al usuario de rutas y frecuencias y permitirle a Transmilenio controlar los buses. Su interés es buscar otros negocios, como que la gente pueda usar sus tarjetas para pagar en los supermercados. Además sabe que, por mal que le vaya, en 2015 reemplazará a Angelcom en las troncales de Transmilenio.

En últimas, Recaudo quiere que se use su tecnología desde ahora y Angelcom prefiere que no le toquen el negocio. Aunque La Silla Vacía no lo pudo confirmar, se rumora que Angelcom quiere venderle su negocio a Recaudo pero que éste no está interesado en comprar. Eso ayudaría a explicar por qué las dos empresas no se han podido poner de acuerdo.

El otro problema está en Transmilenio. La empresa es parte del comité y tiene que revisar que las alternativas sean viables y aseguren que se preste el servicio. Pero su presencia ha sufrido por los cambios en la entidad. Cuando comenzó el proceso, el gerente era Fernando Rojas, quien conocía muy bien el proceso del Sitp, asesorado por Javier Hernández, el cerebro detrás del Sitp.

Con la llegada de Petro y sus propuestas sobre Transmilenio (traer buses eléctricos, operar con buses públicos y renegociar con los operadores para reducir las tarifas), la entidad vivió un sacudón. Además, el paso de Carlos García por la gerencia de Transmilenio, de menos de cuatro meses, la tuvo en interinidad. Solo desde mayo, con la llegada de Rey a la gerencia, se han venido retomando los asuntos.

Estos cambios han demorado la decisión. El tema se calentó en las últimas semanas, cuando se fue acercando la fecha para que empezara a funcionara el Sitp y que los operadores, que ya han traído buses, empezaron a presionar. Todos exigen decisiones, que le corresponden a Transmilenio ante la falta de acuerdo entre los operadores.

Según conocedores del Sitp, consultados por La Silla Vacía, Transmilenio tiene elementos para decidir, pues desde hace varios meses tiene los resultados de estudios de la Universidad de Los Andes y de los expertos de Logitrans que le indican cuáles serían las alternativas deseables.

El problema  es que es casi imposible que la decisión deje contentos a los dos recaudadores, por lo que los conocedores esperan críticas e incluso investigaciones sobre quien firme la decisión.

Lo que se juega Petro

La trayectoria de Petro muestra que sabe tomar riesgos. Pero ahora, aunque él sea la cabeza del Distrito y quien toma la decisión política, no la puede firmar pues el Estatuto Orgánico de Bogotá se lo prohíbe. Con todas las dificultades que ha tenido para mantener un equipo de gobierno, Petro ahora debe encontrar a alguien que supere el miedo a las investigaciones y las críticas y tome una decisión que le ponga punto final a la pelea entre los recaudadores. Esa sería una señal de que Petro es un líder que tiene gente que se arriesga por él y su apuesta de ciudad.

Y es que si la ciudad se queda con dos tarjetas hasta 2015, el último año de su mandato, Petro quedará con la imagen de que aunque recibió el Sitp casi listo para ponerlo a funcionar, no logró resolver las últimas dificultades. En cambio, si Petro logra resolver el problema, puede empezar a mostrar resultados tangibles antes de la mitad de su mandato. Con eso, le daría un argumento a quienes dicen que la izquierda sí puede administrar una ciudad, y podría ganar puntos como gerente, su flanco más débil.

La silla vacía / 10 de julio de 2012

 

 

 






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