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Septiembre 30, 2013

Gerente de Transmilenio dice que SITP no está en quiebra

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Su nacimiento se dio en medio de temores por su falta de experiencia y las debilidades de sus finanzas. Algo de ello quedó en evidencia en julio de 2012 cuando incumplió uno de sus primeros retos: la entrega de los buses que rodarían en la troncal de la calle 26 a partir de ese momento. Por estos días la opción que le quedó a Transmilenio fue pedirle a otra empresa cerca de 18 articulados para cumplir con la apertura de esta troncal.

Coobus, a cargo de la operación en Fontibón, y Egobus, que maneja Suba y Bosa, tienen problemas de financiación.

Coobus, a cargo de la operación en Fontibón, y Egobus, que maneja Suba y Bosa, tienen problemas de financiación.

Era un asunto de vital importancia para el Distrito, pues de esta forma comenzaba a paso lento la implementación del llamado Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

La historia es la de Coobus, la cooperativa de transporte que se quedó a cargo de la zona de Fontibón, una de las más codiciadas del SITP por incluir el Transmilenio en la calle 26. Ahora la compañía formada por cerca de 1.400 pequeños transportadores de la ciudad está en crisis económica como se conoció esta semana luego de que su propia firma auditora se lo dijera a laadministración de Gustavo Petro por medio de una carta.

Egobus, firma que también está conformada por pequeños transportadores y opera en Bosa y Fontibón, también afronta una crisis económica, pero según dijeron algunos de sus miembros al diario El Tiempo están buscando el apoyo de sus socios.

¿La caída de Coobus significa el principio de un desastre para el SITP?

Fernando Sanclmente, gerente de Transmilenio, descartó esta posibilidad. “Aquí no hay ninguna debacle del sistema, hay dos operadores que afrontan dificultades serias por la propia concepción de esos negocios, por la ingobernabilidad de esas empresas. Hoy no tienen acceso a los créditos de la banca y no han podido cumplir con las rutas que debían haber entrado a operar”.

Sanclemente explicó que a pesar de ser dos operadores importantes que manejan el 40% de la flota, la primera consecuencia será la dificultad para cumplir la implementación del SITP en los términos previstos. Pero si las empresas colapsan no se atenta contra la prestación del servicio, ya que serán sustituidas por medio de las negociaciones que adelanten las compañías de seguros de las respectivas firmas, agregó el gerente de Transmilenio.

El modelo del SITP exige que cada empresa tenga una firma aseguradora. “Cuando se presenta un siniestro es ella la que entra a respaldar el contrato, según el Código de Comercio. El acuerdo se traslada a otro empresario sin necesidad de hacer una nueva licitación”, dice Camilo Ospina, representante de los siete grandes operadores del SITP.

Ahora Seguros Cóndor hará propuestas sobre las posibles empresas que pueden absorber el contrato de Coobus. Se sabe que la negociación que está adelantada es con Express del Futuro, que actualmente opera en la fase I de Transmilenio.

Detrás de la crisis de estas empresas está el fracaso del modelo por agrupación de cooperativas que intentaron impulsar los pequeños transportadores. Entre los empresarios del transporte se dice que se trataba de una estructura financiera que era inviable y no pudieron conseguir un inversionista para su rescate.

Hace dos años, cuando decidieron agruparse para participar en el SITP los pequeños transportadores basaron su modelo financiero en la oferta de rentas a los propietarios de los buses. Esto quiere decir que además de comprar el bus, asumían un pago por 24 años para sus dueños, lo equivale a “una pensión que es carísima”, dice una fuente que conoce el proceso del nuevo esquema de transporte en la capital.

Los incumplimientos de Coobus

Los problemas internos que ha afrontado Coobus en su interior son de gobernabilidad y de falta de acuerdos para capitalizarse como socios. De hecho, hace un año este diario contó que las diferencias entre los cooperativistas para hacer reformas a su empresa y adoptar un código de buen gobierno, así como la reducción de su junta directiva, desembocaron en el retiro de la línea de crédito por parte de la financiadora estadounidense Darby, y luego Davivienda, Helm Bank y Colpatria.

Además, en el agridulce capítulo de esta cooperativa se cuentan más incumplimientos al SITP. Este diario conoció que entre agosto y septiembre de 2013 Coobus debía entrara a manejar 10 rutas y apenas lo hizo en cinco.Debía tener 91 vehículos el 31 de agosto y sólo han entrado a circular 53, lo que representa un atraso del 37% en la operación de la flota zonal (buses azules, naranjas y rojos).

En cuanto a la troncal de Transmilenio, la empresa debió vincular siete articulados en febrero y sólo introdujo cuatro. Los tres restantes los incorporó el 30 de mayo, después de tres meses de la fecha pactada. Por esta serie de retrasos, Coobus ha tenido multas por incumplimiento en Transmilenio y una sanción por $30 millones ante la Superintendencia de transporte.

El Espectador

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