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Mayo 18, 2015

Sistemas tipo Transmilenio: éxito en otras ciudades, pero incompletos en Bogotá

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Written by: Metro en Bogotá
La discusión sobre las nuevas líneas de transporte público masivo que necesita Bogotá se ha centrado en los últimos meses en la primera línea del metro. Pero, como lo ha contado este diario, el Gobierno no muestra intenciones de aportar dinero para la obra en esta administración. Así que mientras la plata no aparece y el Distrito sigue rogando por apoyo, lo único claro es que la terminación de la red de Transmilenio sigue en veremos.
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Mientras en la capital este sistema está apenas en la tercera fase de ocho proyectadas inicialmente, un informe realizado por el ITDP muestra que esta opción también es efectiva para promover el desarrollo urbano alrededor de los corredores de transporte público.

Parece que Bogotá se quedaría en esta administración sin el pan y sin el queso. Claro que esta Alcaldía deja hechos los estudios en detalle del metro. Claro que deja hecha una prefactibilidad y estudios de la troncal de Transmilenio en la avenida Boyacá. Pero todo se queda en pre, en renders, en videos y presentaciones. Y mientras tanto los ciudadanos ahogados en los buses articulados y la gente odiando un sistema que no tiene la culpa del descuido al que lo han llevado. Y también a medias el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).
Parece que muchos quieren olvidar lo que han repetido cientos de veces expertos, funcionarios y exfuncionarios y artículos periodísticos: que más allá de intereses políticos, había una red de Transmilenio planeada para tener ocho fases entre 1999 y 2016, con 388 kilómetros de troncales en total. Hoy esa red está incompleta, apenas va en su tercera fase y faltan troncales vitales como la avenida Boyacá, la carrera 68, la 1° de Mayo, la avenida Ciudad de Cali, entre otras. El alcalde Petro ha dicho que la prioridad es el metro y en él se invertirían parte de los recursos de crédito que estaban previstos para esta troncal.
Y claro que el metro también deberían construirlo. Pero lo que muchos nos preguntamos es ¿qué pasa con la red de Transmilenio mientras alguien se decide a poner la plata para el metro?
Los BRT que son ejemplo en Estados Unidos 
Mientras los planes se siguen postergando acá en Bogotá, muchas otras ciudades en Estados Unidos, que privilegiaban tradicionalmente el uso del carro particular y tienen dificultades financieras, han decidido implementar sistemas BRT (Bus de Tránsito Rápido) como Transmilenio para solucionar sus problemas de congestión y calidad de vida. Y nuevos estudios han encontrado que esta alternativa, además, resulta efectiva para promover el desarrollo urbano alrededor de los corredores de transporte y se convierte en una herramienta de desarrollo económico.
Este es el tema que analizó el Institute for Transportation and Development Policy (ITDP) en un informe reciente (publicado en enero de 2015). El reporte concluye que “bajo las condiciones correctas, un BRT de alta calidad puede impulsar tanto desarrollo económico como lo hace un LRT (Light Rail Transit) o un sistema de tranvía. Pero, debido a que los corredores BRT son más baratos de construir y operar, impulsan mucho más la inversión por cada dólar de inversión de tránsito”.
Un punto que resalta el informe del ITDP es que ciudades de Estados Unidos como Cleveland y Pittsburg ya son ejemplos de las mejores prácticas de desarrollo orientado al transporte (DOT) con BRT. Se trata de ciudades con fuertes problemas económicos incrementados por la crisis de 2008 y restricciones fiscales causadas por la desindustrialización, que usaron la inversión en BRT como un medio para atraer empleos, actividades y vida a las comunidades.
En Cleveland, por ejemplo, la Línea HealthLine (que conecta los dos centros de empleo más importantes en el centro) “costó menos de un cuarto del costo total de la inversión proyectada para la construcción de una línea de tren ligero que pasaría por el mismo corredor”. Y cuatro años después de su inauguración ha impulsado $5,8 mil millones de dólares en nuevas inversiones de DOT, a pesar de la extrema crisis económica de la zona. “Con sólo $50 millones de dólares invertidos en vehículos, estaciones y plataformas de abordaje, y otros $150 millones de dólares invertidos en mejoras de las calles y en infraestructura del corredor, el proyecto ha impulsado $29 dólares de nuevas inversiones, por cada dólar que se ha invertido en infraestructura pública, y $118 dólares de nueva inversión por cada dólar invertido en el transporte”.
En resumen, el informe del ITDP muestra que debido a que muchas administraciones de ciudades tienen problemas de fondo para hacer proyectos de trenes ligeros y tranvías, ejemplos como el de Cleveland “demuestran el éxito de los BRT como una opción de movilidad y como un impulsor del desarrollo económico. También demuestran que la importancia de elegir estos corredores con potencial de desarrollo, de intervenciones específicas y cuidadosas por parte del gobierno y la planeación estratégica de los sitos para TOD”.
¿Una lección para Bogotá?
Que Bogotá siga sin completar su red planeada de Transmilenio no deja de ser preocupante. Está a meses de terminar la Alcaldía de Gustavo Petro y parece difícil que quede contratada y comenzando la construcción de la troncal de la avenida Boyacá. Independientemente de los caprichos políticos, la administración podría continuar con esta obra mientras algún día el Gobierno se decide a aportar plata para el metro como lo hizo con Medellín. En otros lugares del mundo las ciudades siguen encontrando formas para aprovechar sus BRT y aquí, por el contrario, cada vez está más descuidado el nuestro.
El Espectador





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