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Julio 31, 2012

Tarifas de Transmilenio: la plata no está asegurada

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Written by: Metro en Bogotá
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Aunque el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, está cumpliendo una de sus promesas de campaña con la reducción de los pasajes del transporte público, una mirada más cercana a las cuentas del Distrito revela que las finanzas de la popular medida aún no cuadran.

Desde el próximo primero de agosto los buses de la capital experimentarán un cambio sustancial. Por vez primera, en décadas, las tarifas bajarán. Gracias a un decreto firmado por el alcalde Gustavo Petro, el costo para entrar al Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá (SITP) será de 1.700 pesos en hora pico y de 1.400 pesos en hora valle, los domingos y días festivos.

Además, las personas mayores de 62 años pagarán una tarifa más baja en hora pico (1.500 pesos) y los transbordos a buses fuera de Transmilenio tendrán un costo de 300 pesos.

Por ahora, esa definición sólo afectará a la Fase III de Transmilenio, pero a medida que el transporte público de la ciudad se integre al SITP, se irá extendiendo a todo el sistema. Más allá del alivio que esta decisión implica para los usuarios, están creciendo en la ciudad los cuestionamientos acerca de la financiación de esos subsidios y qué tanto afectarán en el futuro las arcas distritales.

Javier Hernández, quien fue gerente del sistema hasta el año pasado, apoya la disminución de tarifas, pero llama la atención en lo significativo que puede ser el costo de la reducción para el Distrito. Aunque no tiene datos respaldados por cifras exactas, basado en lo que conoció cuando era el gerente del sistema, hace un estimativo de más de dos billones de pesos en el periodo 2012-2015.

El dato lo calcula estimando el valor anual de lo que dejaría de recibir el distrito, sumado a los recursos que ya estaban presupuestados para el SITP (alrededor de 700.000 millones de pesos), más lo que puede llegar a costar el subsidio a los adultos mayores.

Esta misma preocupación la tiene el concejal Antonio Sanguino, del Partido Verde, quien coincide en que los recursos necesarios durante el cuatrienio estarían entre dos billones y 2,4 billones de pesos. Para él, cualquier tipo de rebaja en beneficio de los usuarios debe ser apoyada, pero necesita mucha responsabilidad fiscal, y piensa que “es preferible que la disminución sea menor, pero que sea una decisión sostenible en el tiempo”.

El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, dice que esas estimaciones son erróneas porque se hacen teniendo en cuenta el número de pasajeros que se moverán cuando esté instrumentado todo el SITP, aproximadamente seis millones de viajes, y por ahora el descuento de la tarifa lo recibirá sólo Transmilenio.

La financiación, según sus cálculos, costará 45.000 millones de pesos por los cinco meses que resta del año, y saca esa cifra del número de pasajeros diarios que mueve el sistema en este momento y del valor que se empezará a subsidiar por viaje (50 pesos en hora pico y 350 en hora valle).

Aún no sabe cuál es el costo estimado durante los siguientes años, pues la idea del Distrito es que estos meses sean una prueba para ver como se comportan los usuarios con las nuevas tarifas. Para monitorear el comportamiento, se reunirá semanalmente un comité intersectorial entre el IDU, Transmilenio, la Secretaria de Movilidad y la Secretaría de Hacienda.

La idea es que en diciembre, con los datos recogidos, se pueda definir qué se va a hacer después con las tarifas y las fuentes de financiación.

La clave es la renegociación

En un escenario ideal, la tarifa cobrada al usuario y la tarifa técnica que se les paga a los operadores es la misma, lo que hace que el sistema funcione con un equilibrio financiero.

Pero en este caso, la tarifa al usuario estará por debajo de la tarifa técnica acordada por contrato, y tendrá que entrar a funcionar el llamado fondo de estabilización tarifario, que debe recibir recursos del Distrito para poder cumplir con los operadores.

La administración distrital está tranquila por lo que falta del año, pues en el fondo de estabilización están aprobados por presupuesto 115.000 millones de pesos para el 2012, que aún no se han tocado, de los cuales saldrán los 45.000 millones de pesos. “Eso nos permite mirar con más tranquilidad el comportamiento de los usuarios durante este semestre y saber si realmente hay llegada de nuevos pasajeros al sistema”, dice Bonilla.

La preocupación es a largo plazo, pues la plata del fondo, que debería ser de contingencia, se convierte en una constante salida de recursos que va a crecer a medida que crezca el SITP, y que puede llegar a desbordar los presupuestos del Distrito.

La clave en este punto es una renegociación de la tarifa técnica con los operadores para equipararla o acercarla a la tarifa nueva que se le va a cobrar a los usuarios, algo en lo que el distrito está trabajando en este momento y que Bonilla dice, debe terminar pronto.

Para el concejal Sanguino, si se logra renegociar las tarifas técnicas para cargar por ahí al menos una parte significativa de los recursos que se necesitan, se tendría una solución sostenible por 24 años, que es lo que duran los contratos con los operadores.

Por el contrario, Hernández opina que una modificación en la tarifa técnica puede ayudar a mejorar el problema, pero no cree que sea suficiente, porque sólo se están renegociando los contratos de fase I y fase II que van a mover el 22% y el 25% de la demanda en todo el sistema.

El Distrito se defiende y cree que la reducción en la tarifa técnica de Transmilenio va a reducir el costo en conjunto del sistema. Y aunque no pueden dar información de cuánto se está negociando, afirman que es un valor importante y que puede quedar en una cifra intermedia entre las tarifas pico y valle.

¿Aumento de usuarios?

Para seguir obteniendo recursos que financien a largo plazo los subsidios en el sistema, el Distrito cuenta con la llegada de nuevos usuarios por la reducción en las tarifas de la hora valle, que, según el secretario Bonilla, se redujo en 300 pesos para crear una verdadera atracción.

El cálculo, según los estudios de Transmilenio, es que podrían llegar 100.000 nuevos pasajeros en estos cinco meses, lo que representaría 21.000 millones de pesos adicionales. Además, se espera que el 17% de usuarios se trasladen de hora pico a valle.

Sin embargo, para Hernández es muy difícil que lleguen usuarios nuevos al sistema; “si el Distrito lo que hace es un cálculo de pasajeros completamente nuevos, la pregunta es ¿de dónde van a venir?”. Él no ve viable que los usuarios de carro particular se pasen a Transmilenio por una disminución de tarifas, ni siquiera en horas valle, ya que la nueva restricción de pico y placa lo que hace es liberar el transito de vehículos en esa franja horaria

Otro tema importante para discutir, según el experto, es cómo se va a mejorar la calidad en el servicio con las disminuciones planeadas en la tarifa, “si se requieren nuevos usuarios, habría que preguntarse: ¿Por qué alguien que hoy puede moverse en su carro preferiría pasarse a Transmilenio si no se han hecho mejoras en el servicio?”.

El concejal Sanguino, por su lado, dice que no es posible esperar que el crecimiento de usuarios en horas valle financie las reducciones en tarifas, porque al mismo tiempo que aumentan los pasajeros, aumenta el subsidio que debe dar el Distrito.

De otra parte, ambos opinan que el traslado de usuarios de hora pico a hora valle haría el hueco en los recursos aún mayor, porque la gente se cambiaría a un horario en el que pagaría menos por usar el transporte.

Mejor explicación

Para los analistas, hace falta una mayor explicación técnica por parte del gobierno distrital acerca de cómo va a financiar el subsidio en las tarifas. Coinciden en que se pueden estar comprometiendo las finanzas de la ciudad, con un gasto recurrente que seguirá en el mediano y el largo plazo.

Por ahora, está citado para agosto un debate de control político en el concejo sobre el tema, en el que se pedirán estudios y cifras exactas sobre qué espera el distrito con esta medida. El gran interrogante que esta sesión del cabildo debe resolver será cómo la administración Petro evitará que una medida beneficiosa para millones de bogotanos amenace la estabilidad fiscal que ha caracterizado la ciudad por más de 15 años.

Semana.com / 27 de julio de 2012

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