Metro en Bogotá | Movilidad en Bogota
Metro en Bogotá

MOVILIDAD

Marzo 12, 2012

Tiro al TransMilenio

More articles by »
Written by: Metro en Bogotá

El sistema de transporte que debería ser un motivo de orgullo, y que de hecho era ejemplo para muchas ciudades del mundo, está más enredado que un bulto de anzuelos.

Al cumplir sus primeros 10 años, TransMilenio pasa sus días a punto de colapsar, cataliza la rabia furibunda de sus usuarios y es el bambuco de todo tipo de protestas y paros.

Como si fuera poco, el nuevo Alcalde, con su forma valiente, pero muy particular de habitar todavía en la piel de un candidato, ha dado declaraciones confusas, que laceran y perturban hasta la inminente entrada en funcionamiento del SITP.

A este hijito automotor que Enrique Peñalosa concibió y puso en funcionamiento durante su administración, lo arrulló desde niño el sonajero de la corrupción.

El asunto de las losas de la Troncal Caracas castigó injustamente a algunos de sus gestores, y le quedó colgado al sistema como una lápida, que resalta cuando aparecen 192 losas dañadas en la 26, con la mirada del sol.

Se asegura que desde el 2003 hasta hoy, el mantenimiento vial le ha costado a la ciudad 51.319 millones de pesos.

La imagen de los obreros reparando carriles es recurrente en el humor y la cotidianidad ciudadanos.

Ese trabajo produce el atasco de los buses y el retraso de los usuarios, y sin duda constituye un aguijón contra la credibilidad y la veracidad del sistema.

En la base está el suelo de la ciudad, de La Sabana misma, que tanto importa a Petro. Inestable, maltratado en su condición de cuerpo de agua, permanece hundido, en resarcimiento constante, sin que se haya descubierto y, en todo caso aplicado, un sistema para que no se quiebre sin haberlo comenzando a usar.

Seguiremos restaurando losas, sin poder reparar el pensamiento que en ese sentido, el asunto tiene una falla endémica, que puede ser su malquerencia con la composición del suelo sabanero.

Con las nuevas troncales, el sistema incrementará su tráfico de usuarios de una manera exponencial.

La solución parece no estar en el aumento del número de buses, que terminarán parqueándose uno tras otro en las horas pico, atrancados como una culebra inamovible.

Pero lo más grave que le está pasando a TransMilenio, es que se haya convertido en el blanco de los propios usuarios. De las mismas personas para quienes ha sido un factor de calidad de vida y de renovación urbana.

Los niveles de rabia y de fricción en las estaciones están alcanzando alerta roja.

Y parar el sistema, bloquear las vías y agredir los articulados se han convertido en la forma de protesta más fácil, inmediata y contundente.

Defendamos TrasMilenio. Antes de que se arme la grande.

Fuente: portafolio.co
08 de marzo de 2012





0 Comentarios


Se el primero en comentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *