Metro en Bogotá | Movilidad en Bogota
Metro en Bogotá

MOVILIDAD

Abril 16, 2012

Trabajadores de TransMilenio, los otros afectados por los bloqueos

More articles by »
Written by: Metro en Bogotá

Cuatro empleados cuentan cómo se ven afectados con los bloqueos en el sistema.

En la cabina de un ‘rojo’, Jorge Gacharná deja ver el profundo amor que le siente a TransMilenio.

Cada vez que TransMilenio entra en alerta roja por cuenta de un bloqueo o de un acto de vandalismo, sus propios empleados son los primeros en sentir pánico y tristeza.

Así les pasa a Luz, María, Jorge y Jonathan, cuatro empleados del sistema de transporte más importante de Bogotá, quienes se consideran damnificados y expresan su indignación por los últimos hechos de violencia contra TransMilenio, ocurridos el pasado 9 de marzo, cuando “unos pocos” destrozaron seis estaciones y 15 articulados. Luz Dary Beltrán, taquillera de la estación Cardioinfantil, en la troncal de la Autopista Norte con calle 161, dice que cuando hay “pelotera” todo se vuelve un caos. “No solo los pasajeros son los que sufren. A nosotras las taquilleras casi que nos toca escondernos porque la gente trata de golpearnos solo porque llevamos puesta una chaqueta con el logo de la empresa”, asegura la trabajadora.

Jorge Gacharná, conductor de biarticulado, confiesa que muchas veces ha llorado cuando su enorme vehículo es rodeado por jóvenes encapuchados.

“Es un sentimiento de impotencia. Uno no puede hacer nada. Menos mal nos capacitan para enfrentar esas situaciones porque uno se podría salir de control”, cuenta Jorge. Actualmente, el sistema emplea a 7.200 personas de manera directa en oficios que van desde la limpieza, en las madrugadas, de los articulados y alimentadores hasta los hombres en motos que supervisan que la operación funcione sin contratiempos.

‘Me ayudaron a comprar casa’

A Luz Dary Beltrán, taquillera de TransMilenio desde hace seis años, los bloqueos del sistema le provocan una terrible decepción. “Es como si le hicieran algo malo a un hijo”, dice Luz Dary. Esta taquillera, quien presta sus servicios en la estación, cuenta con orgullo que, gracias a TransMilenio, tiene casa propia. El año pasado la compañía le prestó la cuota inicial de una vivienda en Ciudad Verde (Soacha), la que estrenará pronto con David Santiago, su hijo de 11 años.

‘Lloré el día de los disturbios’

Jorge Gacharná, de 64 años, trabaja como conductor de TransMilenio hace 8 años. Es reconocido por sus compañeros y jefes y por algunos usuarios porque siempre en su primero y último recorrido agradece a Dios por los pasajeros y les desea un buen día y una buena noche. Lo hizo desde el primer día. “Le debo mucho a la empresa. Ahora tengo casa propia y conocí a mi bella esposa gracias al trabajo”, cuenta. El 9 de marzo, día de los disturbios contra el sistema, Jorge iba como usuario y recuerda que le dolió mucho ver cómo dañaban el articulado y ver a su compañero conductor sin poder hacer nada. “Además, las señoras de la taquilla estaban muy asustadas. Lloré de la impotencia porque todos somos TransMilenio. Es un símbolo de la ciudad”, concluye.

‘He crecido profesionalmente’

Jonathan Alexánder Rojas trabaja hace 6 años como técnico operativo del sistema y recorre a diario las vías exclusivas de los articulados a la caza de cualquier eventualidad que se presente en la operación. “Es muy frustrante cuando veo que la gente daña los articulados y las estaciones”, reconoce Jonathan, quien entró a la compañía como auxiliar y hoy en día es técnico operativo. Para él, cada bloqueo y cada acto vandálico es una prueba de fuego. “Soy el primero que llega, pero tengo que guardar la calma y tranquilizar a mis compañeros”, dice.

‘Nos demoran la limpieza’

María Vargas no imaginó que lavando articulados y aguantando frío iba a salir adelante. Hoy, 11 años después de su ingreso a TransMilenio, es una de las coordinadoras de operaciones del personal femenino encargado del aseo de los alimentadores y buses articulados de la empresa. “Trato de enseñar con amor lo que alguna vez yo también hice en las madrugadas”, cuenta María. Asegura que cada vez que hay personas que atacan los buses la labor se complica. “Nos llegan los móviles en pésimas condiciones y nos demoramos más en el aseo”, agrega. Esta mujer, de 43 años, no olvida la ayuda que le prestó la empresa cuando a Gina Ramírez, su hija de 11 años, le detectaron tumores en las piernas. “Me pagaron todos los exámenes que no estaban en el plan obligatorio de salud”, concluye.

Fuente: eltiempo.com





0 Comentarios


Se el primero en comentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *