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Mayo 5, 2015

¿Y qué pasaría si se acaba TransMilenio? / Voy y vuelvo No habría estaciones para robar, volveríamos al ‘cosquilleo’ y a las bandas que atracan en busetas.

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Written by: Metro en Bogotá
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A veces me pregunto qué pasaría si se acaba TransMilenio. Qué pasaría si dejaran de rodar los buses rojos por las troncales y les devolvemos esas vías a los buses ordinarios y a las busetas y a los taxis y a los carros particulares… Si nos olvidamos de las estaciones y regresamos a los paraderos improvisados, a la recogida de gente en mitad de la calle. Entonces, los colados estarían a sus anchas, ya no harían maromas para penetrar en los buses y hasta se lo pensarían dos veces antes de hacerlo.

Si se acabara TransMilenio, ya no tendríamos que apeñuscarnos para acceder al bus, no nos ‘mataríamos’ por entrar y salir al mismo tiempo sino que lo haríamos por la puerta de atrás de un bus ordinario, como en los viejos tiempos, y también por la parte de adelante, saltándonos la registradora, para que el chofer se quede con el pasaje.
Bogotá no tiene Metro, Transmilenio ya está construido y no va a desaparecer

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Ya no nos quejaríamos por ir apretados; en cambio, volveríamos a colgar de las puertas y ventanas como racimos humanos, al aire libre, respirando la contaminación y jugándonos la vida. Se pondría fin a los reclamos por las demoras en la llegada de los biarticulados. Y nada de expresos, nada de protestas, nada de bloqueos, pues regresaríamos a la guerra del centavo –que era tan divertida– a la ley de la selva, en donde el bus o la buseta paran en cualquier lado y compiten a toda velocidad para ver quién se echa encima más pasajeros.

Ah: y dejaríamos atrás la pesadilla de las tarjetas verdes o azules o rojas; las monedas volverían a gobernar nuestras vidas y nos entenderíamos directamente con el chofer, que esta vez, además de conducir, recibiría la plata, regañaría a los pasajeros, madrearía a sus colegas y alegaría porque usted le pasó un billete de 5.000 pesos. Y por supuesto: haría uso de ese invento moderno llamado celular mientras conduce.

Pero ahí no paran las cosas. Sin TransMilenio, ya no habría estaciones donde atracar, ni buses articulados para asaltar, ni paraderos que acechar. Volveríamos al cosquilleo –que también se practica hoy en los buses rojos– y a las bandas que atemorizan a pasajeros en las busetas, igualito a como sucede hoy.

Los vendedores ambulantes, habitantes de calle; los bultos y las mascotas tendrían espacio libre, sin la mirada acusadora de otros pasajeros que pensaban que los articulados eran garantía de comodidad. Sí, adoraríamos volver a esos tiempos en que buses y busetas eran un mercado ordinario; total, a TransMilenio lo han convertido en algo muy parecido, allí no habría mucha diferencia.

Y esos enormes lotes que sirven hoy para el parqueo de los articulados y los que se destinaron para portales y demás podríamos usarlos en otra cosa. Por ejemplo, en ‘despachaderos’ de buses y busetas. Dejaríamos atrás lo que existe actualmente en TransMilenio: centrales sofisticadas, de alta tecnología, para el control de rutas, buses, velocidad, frecuencias. En cambio, en improvisadas casetas un operario decidiría qué bus sale y entra; sí, como en los viejos tiempos.

Y los conductores, que hoy gozan de salario, prestaciones sociales, horarios de trabajo y un bus moderno y limpio, podrían volver a su vieja rutina: madrugar, competir, trasnochar y dedicar menos tiempo a sus familias. Y si lo desea, puede ‘embolsillarse’ el producido extra dejando colar pasajeros por atrás.

La Policía, entonces, no tendría que preocuparse por vigilar que los ladrones no atraquen dentro o fuera de los buses. Y nos ahorraríamos a las damas contratadas dizque para cazar acosadores sexuales; el manoseo sería normal porque ya no existiría TransMilenio, que es el trompo de poner para criticarlo todo. No, con buses y busetas viejos ya todos podrían hacer de las suyas porque a los medios de comunicación poco o nada nos importaría.

Y hay que decirlo: si se acaba TransMilenio, entonces se acabarían los malditos celos de candidatos y alcaldes que siempre lo han visto como la valla política de otro y no como el sistema que quiso cambiar nuestras vidas. Y por eso está como está.

¿Eso es lo que queremos?

El Tiempo

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Un comentario


  1. diego

    Si lograron acabar con el tranvía y los ferrocarriles nacionales de colombia porque no desaparecer un fracasado brt que ya demostró que no funciona? Por mí que desapareciera transmilenio de bogotá y más bien darle paso al Metro



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