Metro en Bogotá | Movilidad en Bogota
Metro en Bogotá

DESTACADAS

Febrero 10, 2013

Editorial: En espera de un rumbo

More articles by »
Written by: Metro en Bogotá
Etiquetas:

La verdad monda y lironda es que, al cabo de más de un año de gestión, Gustavo Petro no ha podido articular una estrategia coherente ni una administración efectiva, para sacar a Bogotá adelante.

La comedia de equivocaciones que acompañó el nombramiento del gerente de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) ha vuelto a generar una honda preocupación por la marcha de la ciudad. Así, se han escuchado expresiones de inquietud en torno al manejo de una compañía que es patrimonio de los capitalinos y mueve activos de más de 14 billones de pesos.

El asunto en cuestión es si el Alcalde, que controla cinco de los siete puestos en la junta directiva de la EEB, podía haber hecho la labor previa de escoger a una persona idónea para un cargo fundamental. De haberse realizado un proceso profesional de selección, seguramente el sainete del que fue testigo la opinión habría sido evitado.

Como es sabido, gracias a los medios se puso en entredicho la experiencia administrativa de quien fuera escogido inicialmente, cuyos vínculos con un cuestionado personaje que aportó dinero para la campaña de Gustavo Petro dieron origen a todo tipo de especulaciones. Tras muchos ires y venires, finalmente fue designada una ingeniera con experiencia en el sector eléctrico, que a primera vista se ve mucho mejor calificada que alguien que dejó una pésima impresión por cuenta de sus vínculos o del calibre de sus trinos en Twitter.

Pero, más allá de los preocupantes elementos de este caso, lo sucedido pone de presente las dudas que existen sobre la capacidad de la Administración para llevar en forma correcta los asuntos del Distrito. Bogotá, no hay duda, es una metrópoli con múltiples problemas, que van desde lo social hasta lo económico, pasando por los desafíos que hay en materia de seguridad y medio ambiente. Como si eso fuera poco, los abominables episodios de corrupción que rodearon la fracasada alcaldía de Samuel Moreno dejaron una profunda cicatriz, que todavía no se ha cerrado.

Ante esas realidades, la ciudadanía esperaba no solo una gestión honesta, sino competente. Dichas expectativas, es triste aceptarlo, no se han vuelto realidad. El motivo es que Petro ha resultado ser un pobre administrador, mucho más efectivo a la hora de las palabras que de los hechos.

A todas luces, el burgomaestre se nutre de jugar a la polarización política y a la lucha de clases. Y aunque a veces tiene razón al denunciar situaciones intolerables, no ha sido capaz de que su discurso se exprese en realizaciones. Hasta la fecha, sus principales logros se limitan al recorte del valor del pasaje de TransMilenio y a regalarles a los estratos más bajos una parte de su consumo de agua, determinaciones que ayudan a cerrar la brecha de ingresos, pero que tienen un elevado costo, que afecta el desarrollo de otros programas.

La lista de equivocaciones es extensa. Quizás la más protuberante es la de las basuras, plagada de errores en la puesta en marcha de una estrategia que le ha significado a Bogotá mayores costos y un peor servicio en la recolección de sus desechos. Pero tal vez lo más grave es lo sucedido con la vivienda, un campo en el cual no se ha avanzado nada, a pesar del inmenso déficit habitacional presente.

Para decirlo en pocas palabras, es una vergüenza que por la desidia de la Alcaldía se haya recortado a la mitad la cuota de casas gratis a las que tenía derecho la ciudad, dentro del programa de las 100.000 unidades que impulsa el Gobierno Nacional.

Quienes van a asumir el costo son cerca de cinco mil familias de escasos recursos, víctimas de posturas que no tienen razón de ser. Tampoco son buenas las señales enviadas al gremio edificador, con lo cual se ha reducido la oferta de casas y apartamentos.

A los dos ejemplos anteriores se pueden agregar muchos más. Estos van desde el exorbitante costo de las motos eléctricas que fueron adquiridas para la Policía, hasta la pérdida de los recursos que había destinado el Presupuesto Nacional para financiar la llegada de TransMilenio hasta el aeropuerto Eldorado. También, los capitalinos mencionan la demora del Instituto de Desarrollo Urbano a la hora de emprender obras importantes, o la falta de un plan de movilidad que sea realista y acepte que el parque automotor se ha duplicado en el último lustro. No menos inquietantes son las señales contradictorias en torno al metro o el tranvía por la carrera 7a., todavía al vaivén de lo que diga el palacio Liévano.

Mientras Bogotá sigue paralizada en la mitad del pantano, otras no lo están.

Aunque las comparaciones son odiosas, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y Pereira miran hacia el 2030. Medellín y Cali, por su parte, tienen claro su futuro. En todas esas ciudades hay desafíos enormes, pero también hay administraciones que tienen planes sobre cómo enfrentarlos.

Esa senda, es lamentable aceptarlo, no existe en el Distrito Capital. La verdad monda y lironda es que, al cabo de más de un año de gestión, Gustavo Petro no ha podido articular una estrategia coherente, ni mucho menos una administración efectiva, para sacar a la urbe adelante. El debate no es ideológico, sino de capacidad gerencial. Y mientras el Alcalde prefiere ampararse en las trincheras del dogmatismo, los bogotanos sienten que su ciudad va al garete, impulsada por los vientos de la incompetencia.

La solución no es la revocatoria del mandato. Pero el responsable del Distrito tiene que entender que debe escoger un rumbo que funcione, si no quiere que el deterioro actual sea irreversible.

El Tiempo 09 Feb, 2013

Notas Relacionadas






2 Comentarios


  1. GABRIEL OROZCO

    En relacion con la Revocatoria del mandato a nuestro querido y bien ponderado Alcalde, al cual no le ha salido una bien, seria excelente pues esto seria sentar un PRECEDENTE en nuestro pais, para que sepan los politicos que el pueblo es el que verdaderamente tienen el poder y que para manejar esta metropoli se necesita mas que un personaje soberbio, petulante, arrogante y con un alto nepotismo, es a un ejecutivo que sepa administrar y dirigir con responsabilidad semejante “MONSTRUO”
    tan grande y no venir a improvisar y a cambiar lo que estaba funcionando bien como fue el caso de las basuras, donde retrocedimos casi 30 años, con las volquetas, cuando para prestar este servicio existen unos vehiculos los cuales se llaman “COMPACTADORES, mucho mas funcionales.


  2. Henry Ayala

    Va un año y ya el alcalde demostró gran incompetencia, la revocatoria es una posibilidad que no puede y no debe ser descartada de plano, la ciudad esta en derecho de opinar, independientemente de los políticos y los medios, esta es una herramienta válida que aún no se ha probado y creo que las condiciones están dadas, el incumplimiento del alcalde ya esta demostrado, la inconformidad de la mayoría de la gente es evidente y porque no la Revocatoria es una opción.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *