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Diciembre 11, 2013

‘El optimismo de los bogotanos no era tan bajo desde 1998’: Jorge Díaz

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El vicepresidente de Gobernanza de la Cámara de Comercio habla de la encuesta ‘Bogotá cómo vamos’.

 Jorge Mario Díaz, vicepresidente de Gobernanza de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Jorge Mario Díaz, vicepresidente de Gobernanza de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Explíquenos primero que todo qué es el programa ‘Bogotá, cómo vamos’ y si está afiliado a alguna ideología política.

Es un programa que fundaron la Cámara de Comercio, el periódico EL TIEMPO y la Fundación Corona, y al que luego se adhirió la Universidad Javeriana, para generar mayor participación ciudadana y hacerle un seguimiento a la administración de la ciudad.

O sea que hay un seguimiento de los alcaldes de los últimos 15 años de la capital. ¿Bajo cuál de todos ha habido la mayor transformación de la ciudad?

Depende de qué factor sea del que hablamos. Pero en términos generales hay unos indicadores de toda la gestión; por ejemplo, cuando al ciudadano se le pregunta qué tan orgulloso se siente de su ciudad o qué tan favorable es la imagen del alcalde.

¿Bajo cuál alcaldía la gente se sintió menos orgullosa de su ciudad?

Ante la respuesta de si las cosas en Bogotá van por buen camino hoy estamos en los niveles más bajos desde 1998, pero similares, por ejemplo, a los primeros tres años de Peñalosa, cuando solo el 39 por ciento de la gente decía que la ciudad iba por buen camino. Hoy lo dice el 40 por ciento. Mockus empezó en 48 por ciento, pero al final se disparó: terminó en 66 por ciento. Y Lucho, que fue el primer alcalde de cuatro años –porque los demás tuvieron períodos de tres–, tuvo todo el tiempo una imagen positiva del 61 por ciento, la más alta de todos los alcaldes ante la pregunta de si Bogotá va por buen camino. Con Moreno, la calificación empieza muy alta, con 66 por ciento, y termina en el 32 por ciento. Con Petro reacciona un poquito y se ha mantenido en 40 por ciento.

¿Cuáles son las tres cosas que más le preocupan al bogotano?

La seguridad, la movilidad y el aspecto económico, o sea, si se está o no generando empleo.

 

Empecemos con la movilidad. ¿La gente está absolutamente desesperada?

Es correcto. Entre el 2008 y el 2011, el 51 por ciento de la gente percibía que estaban aumentando dramáticamente sus tiempos de traslado.

 

Claro, la época de los Nule, cuando ni había buses ni avanzaban las obras viales…

Cierto. No había obras ni buses. Esa percepción bajó en el 2012 al 42 por ciento. Hoy menos gente considera que se demora más tiempo. Es rarísimo, pero puede deberse a que las primeras medidas del pico y placa gustaron. Eso ya está colapsando y queda claro que ya el pico y placa no es el sistema para aliviar la congestión de Bogotá.

 

¿Qué pasa con el TransMilenio y el Sistema Integrado de Transporte de Bogotá?

La tendencia clarísima, evidente, es que la gente se está bajando del transporte público –colectivos, buses y busetas normales–. A principios del 2000, el 67 por ciento de la gente utilizaba ese tipo de transporte. Obviamente no había TransMilenio. Hoy solo lo utiliza el 32 por ciento. Y el TransMilenio, que estaba en cero en el 2000, hoy está en el 32 por ciento. Se juntaron las dos curvas. Esperamos obviamente que el año entrante, cuando esté más consolidado el Sistema Integrado, haya más usuarios.

 

El Alcalde quiere desestimular el uso del carro, pero a la gente la roban, la empujan o la agreden prácticamente a diario en un bus de TransMilenio

Irónicamente, el TransMilenio está sufriendo una crisis de éxito. Ha sido muy exitoso como sistema para movilizar gente, pero está colapsado. Hay demasiada gente, el pasajero va muy apretado.

 

Lo que la gente no entiende es que se necesita más TransMilenio y no menos TransMilenio

Y más integración. Porque obviamente, como su nombre lo indica, el SITP debe integrar al TransMilenio con los alimentadores y, en el futuro, con el metro.

 

¿Por qué Petro no ha podido hacer bien esa integración?

Realmente no ha podido. Por un lado, la chatarrización de los buses viejos y la incorporación de la nueva flota han sido muy demoradas, pero, sobre todo, la comunicación al usuario de cómo utilizar el nuevo Sistema Integrado de Transporte. Aunque ha aumentado el conocimiento, no es suficiente.

¿No será que Petro, que tiene central de medios y gasta millonadas en su imagen política, debería tener la bondad de invertir algo de publicidad para enseñarle al usuario cómo aprovechar el Sistema Integrado de Transporte?

El año pasado, apenas el 14 por ciento de la gente entendía cómo funciona el sistema. Hoy lo hace el 28 por ciento, pero sigue siendo supremamente bajo.

O sea, ¿cuánta gente de Bogotá todavía no sabe cómo utilizar su sistema de transporte?

Se lo digo de esta manera: el 10 por ciento de las personas de Bogotá ni siquiera ha escuchado hablar del SITP. Pero además se ha incrementado el uso de motos, porque te desmotivan para utilizar el carro. Pero si el transporte público no funciona, no garantiza ni calidad ni buen servicio, te bajas del carro particular pero a comprar moto. Eso amenaza con crear un problema fenomenal en Bogotá.

Hay una señora en el Congreso que acaba de presentar un proyecto de ley para legalizar el moto-transporte en Bogotá. ¡Parece que a cambio de cinco millones de votos!

Gravísimo. Pero es que el TransMilenio, que sí moviliza a mucha gente, tiene una calificación muy baja. Sobre 5, tiene 2,8. Pero la gente se encuentra muy satisfecha con otros medios de transporte como la bicicleta y el taxi, servicio al que la gente califica con 4,1 sobre cinco.

Felicitaciones a los taxistas, aunque no se consigan casi taxis en Bogotá…

Otra cosa que la gente califica terrible son las vías y los huecos: 2,4 de calificación. Y cuando se le pregunta cuáles son los tres remedios para mejorar la movilidad, responde, en su orden: mejorar las vías, el metro y recuperar el respeto por las normas de tránsito.

Ahora vamos con seguridad…

La gente responde que se siente más segura en Bogotá. La percepción ha mejorado al 21 por ciento; venimos del 17 por ciento.

Pero si solo 21 por ciento se siente seguro, ¡eso es muy bajito!

En homicidios se ha hecho un buen trabajo en Bogotá. Hemos bajado a 4 homicidios por cada 100.000 habitantes. Pero lo curioso es que aunque la percepción de seguridad ha mejorado, las cifras de atracos y hurtos se mantienen. Corresponden al 77 por ciento de los delitos de los cuales han sido víctimas las personas, y el 70 por ciento de ellos son hurtos de celulares. Estos robos se están dando especialmente en la calle, muy pocos en los barrios, lo cual indica que la policía por cuadrantes está respondiendo bien a delitos muy localizados. Por lo cual debería haber un mayor flujo consecuente de la Policía con los flujos de la población.

¿Qué percepción hay en Bogotá sobre la situación económica?

Estamos en uno de los niveles más favorables de los últimos cinco años. A la pregunta de si cree que su situación económica ha mejorado, el 37 por ciento dice que sí. Puede ser una situación nacional, pero Bogotá, en materia de empleo, tiene una de las tasas más altas, después de Barranquilla.

Y eso, sin construcción. Cómo sería si la hubiera…

De acuerdo. Pero también en Bogotá el nivel de informalidad, que sigue siendo muy alto, es uno de los más bajos del país.

¿Cómo perciben los bogotanos que va la educación?

La satisfacción se mantiene, con una calificación de 3,8, pero eso ha sido así desde hace años. 7 de cada 10 niños están hoy en el sistema de educación público, lo cual significa que la cobertura y el esfuerzo en materia de educación en la ciudad están dando resultados. Lo que se ve es que se reduce la brecha de la satisfacción entre el privado y el público: 75 por ciento vs. 65 por ciento.

¿Qué piensan los bogotanos en materia de salud?

En la encuesta se les pregunta a los bogotanos si en el último año han estado enfermos. Si contestan que sí, se les pregunta si han estado en algún centro de atención. Y a pesar de que el porcentaje de enfermos del año pasado se mantuvo, bajó notablemente la gente que asistió al sistema de salud. La gente no confía en ese sistema; prefiere quedarse enferma en su casa. El 60 por ciento considera que no se le garantiza su salud en Bogotá, aunque hay que admitir que la crisis es nacional.

¿Y sobre corrupción?

La gente no confía en el sistema de justicia. Es impresionante. Quienes han sido víctimas de un delito no quieren denunciarlo porque no creen que sirva para nada. Apenas el 36 por ciento de víctimas del delito lo denunciaron.

La crisis de la confianza en la justicia es dramática, pero me refiero a la percepción de corrupción de la administración…

Ahí preguntamos qué opina la gente del equipo de gobierno, de la imagen del alcalde. Por ejemplo, ante la pregunta de qué tan satisfecho se siente ante la manera como la alcaldía invierte los dineros y recursos de Bogotá, el 50 por ciento se declara insatisfecho; el 21 por ciento, satisfecho, y para los demás, todo sigue igual. Ante la pregunta de si la ciudad ha sido transparente en sus actividades, la percepción positiva ha aumentado entre el 2011 y el 2013. Antes solo el 11 por ciento consideraba que era transparente; hoy ha subido al 23 por ciento. Pero, claro, veníamos de la era de Samuel Moreno. Y hay una pregunta muy interesante: ¿en cual de las instituciones confía usted para luchar contra la corrupción en Bogotá? La respuesta es que los medios de comunicación siguen siendo los primeros, pero del 19 por ciento han bajado al 16 por ciento. La alcaldía viene subiendo como una de las instituciones en que se puede confiar en la lucha contra la corrupción.

¿Y cómo está actualmente la percepción sobre corrupción en la administración de Bogotá?

En el 2011, el 55 por ciento de las personas consideraba que había aumentado la corrupción. En el primer año de Petro bajó al 22 por ciento. Y ahora ha subido al 31 por ciento. O sea que hoy, una de cada 3 personas considera que la corrupción en Bogotá ha aumentado.

¿Cuál es el principal acierto según ‘Bogotá, como vamos’?

Al ciudadano se le pregunta: ¿De las siguientes instituciones, cuál cree que está realizando acciones para mejorar su calidad de vida? De lejos, la Alcaldía Mayor. Eso sorprende.

¿Y el mayor fracaso de Petro, según el estudio?

El fracaso mayor es que la gente percibe la incapacidad de Petro para comunicarse con todos los actores de la sociedad bogotana, que está compuesta por empresarios, por organizaciones sociales, por ciudadanos de todos los estratos, y que debería haber –y no hay– espacios de diálogo y de construcción de confianza que la ciudad necesita para enrutarse. Petro no ha logrado construir un escenario de confianza para debatir temas vitales para la ciudad, y en cambio la está polarizando, y eso lo confirma la encuesta de ‘Bogotá, cómo vamos’.

 

El Tiempo

 

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Un comentario


  1. Como no va ser exitoso el Transmilenio si es una alternativa que toca, pues es un monumento a la tacañeria del Gobierno, con escandalos y sobrecostos, pero ningun destituido, pero a alguien que quiere cambiar el paradigma llega al poder, lo destituyen por devolverle el poder publico a la ciudad, es que los servicios publicos como agua, luz, telefono, aseo, no deben ser publicos? a caso es un delito, y a petro que es honesto lo destituyen y mas años que al peor ladron que fue samuel moreno ya sabiendo que petro fue el que denuncio, pero aca a la hipocrita cultura Bogotana lo unico que les interesa es amasar fortunas subiendo tarifas como si fueramos mejor que NY, Santiago o incluso Panama, pues aca no hay meritos para que esta ciudad cueste tanto vivir, Esperemos haber si al fin los opositores del progreso al menos dejan construir el Metro de Bogota planeado desde hace mas de 40 años, porque Quito, Lima, Panama, Santiago, Medellin, Santo Domingo, Caracas, Maracaibo, Valencia, nos pasaron por encima en este aspecto, y creo que prontamente Barranquilla que nos a va dar muchas sorpresas porque esta urbe es un gigante dormido que esta despertando con un crecimiento de 6% anual



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