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Mayo 11, 2015

La familia “emprendedora” de Petro

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Written by: Metro en Bogotá
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Alcalde: diga lo que diga, usted es el responsable político de lo que acontezca en la ciudad.

No se haga el marciano con el humedal La Conejera, cuya supervivencia y el equilibrio del ecosistema que se preserva en ese lugar maravilloso de la naturaleza están amenazados por la voracidad dineraria de los hermanos de su esposa, los Alcocer, y de su concuñado, el opulento Carlos Gutiérrez, mencionado en los negocios más apetitosos de la ciudad que usted regenta con mano de hierro, salvo cuando se trata de sus parientes, puesto que siempre que asoman sus narices en los asuntos públicos de Bogotá, usted se declara ausente o impotente.

Ausente: “No comparto los negocios de la familia Gutiérrez, muchos van contra mis principios, pero no me incumben”, escribió en su cuenta de Twitter. ¿Cómo que no le incumben, si “la familia Gutiérrez”, tal cual la llama ahora para aparentar distancia de ella, está compuesta, además del potentado en cuestión, por María Teresa Alcocer, la cercanísima cuñada suya que, al menos una vez, se arrogó, o usted le delegó, la facultad de entrevistar a un abogado al que se le había ofrecido la dirección de una de las dependencias del Distrito? Le informo, por si lo ignora, aunque no creo que una hoja se mueva a su alrededor sin su permiso, que ese abogado, de reconocido prestigio en el área en que se desenvuelve, no asumió el cargo porque consideró inaceptable y ofensivo que, en lugar de usted que iba a ser su jefe, se hubiera tenido que reunir con su pariente.

Ausente: “mi familia: padres, hermanos en el exilio, hijos y mi esposa a pesar del ataque mediático se mantiene unida….”, fue otro de sus decenas de trinos diarios. Tenía la evidente intención de excluir de su círculo íntimo a la parentela que hoy le incomoda y que antes le placía.

A propósito, usted debería aclarar si es cierto o no que su concuñado Gutiérrez y el padre de este, Luis Eduardo, conocido como “el papero”, le financiaron sus campañas electorales. Probablemente por esta versión, nacida en los corrillos petristas, alguien le contestó por la misma vía digital: [email protected] ¿Como no se va a mantener unida con ese cuñado proveyéndola de pegamento familiar?”.

Impotente: “Enrique Peñalosa fue quien autorizó las obras de urbanización (de La Conejera)”. Para refrescar su memoria, le recuerdo que su “coco” político fue alcalde hace 15 años y usted lo es ahora. Imagino que esto cuenta. A continuación, siguió impotente: “no puedo suspender las obras”. Pero, en cambio, sí pudo anunciar, contra viento, marea y las inversiones millonarias que allí se hicieron hace años, la suspensión de la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) impulsada, precisamente, en la administración Peñalosa.

Los parientes negados por usted pero parientes suyos al fin y al cabo, pretenden levantar un complejo de dos bloques de 92 apartamentos alrededor de la ronda de La Conejera y, además, proyectan tomarse unos 230 metros cuadrados que se encuentran en la zona de mitigación y preservación ambiental, denominados así en los mapas oficiales que sus subalternos andan escondiendo a las carreras para negar la invasión y la ilegalidad en que incurren Juan Carlos Alcocer, María Teresa Alcocer y Carlos Gutiérrez, socios de la empresa Praga Servicios Inmobiliarios S.A. Praga, alcalde, es la firma que ‘heredó’ otro lote multimillonario en la capital por enredos de plata con los imponderables Nule.

Alegue lo que quiera, señor Petro. Lo cierto es que sus cuñados —vaya uno saber si la fortuna de estos llega, similar vía familiar, a su esposa Verónica— son idénticos a los hijos de Álvaro Uribe, que se enriquecieron negociando aquí y allá mientras su padre se hacía el de las gafas. Él los defendía con argumentos similares a los suyos: “Mis muchachos solo son emprendedores”. Los suyos sí que lo son.

El Espectador

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