Estudio asegura que si la ciudad no se prepara, el peso de buses podría deteriorar más las avenidas.
Los resultados se basaron en información del Distrito que asegura que la ocupación de los 12.333 buses pasará del 68 al 100 por ciento, en horas pico, y de un 35 a 80 por ciento en las valle.
Con este estudio, los investigadores alertan sobre el daño que se podría causar el sistema en la malla vial, si la ciudad no se prepara. “Es cierto que se reducirá la flota, pero aumentará la carga sobre las vías”, explicó Rondón.
Según el estudio, con el Sistema Integrado entrarán 2.742 buses padrones, que son como los alimentadores que hoy circulan, y que alcanzan un peso de 20 toneladas, en su cupo máximo. Los padrones pesan 3 toneladas más que los buses comunes y, de acuerdo con simulaciones adelantadas, generarían el impacto sobre el pavimento flexible de 16 busetas en las horas pico.
Una vía similar a la carrera 7a., usada en una prueba adelantada en laboratorio -y en la que se planteó el paso de 5.000 buses del SITP al día-, “podría requerir, para evitar su deterioro, adicionar a la estructura de pavimento una base de 10 centímetros de capa asfáltica y 5 centímetros de base granular, una inversión costosa”, agregó Rondón.
Además, el estudio plantea la afectación que podría tener el carril derecho de las vías, por donde pasarían los buses. También llama la atención en la velocidad que tendrán, pues si esta disminuye, podría generar mayores daños a las estructuras viales. “¿Estamos preparados para soportar estas nuevas cargas?”, cuestionó Rondón.
El IDU confirmó que solo responderá al tema cuando conozca el estudio.
27 de diciembre de 2011
