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Junio 27, 2017

‘No importa si me quieren, sino qué ciudad dejaremos a nuestros hijos’

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–Yo quiero hablar de proyectos…

–Pero tenemos que hablar de la revocatoria, de seguridad…

–Pero deme diez minutos para hablar de lo que vamos a hacer.

Y diez minutos de una larga charla con el alcalde Enrique Peñalosa se fueron en eso, en hablar de proyectos. Aunque resume de memoria cada acción de gobierno en estos 18 meses, como la construcción de la avenida Bosa, el cable de Ciudad Bolívar, las canchas de fútbol para los muchachos, los nuevos colegios, los miles y miles de huecos que ya se taparon, el sendero ecológico en los cerros, las avenidas que desembotellarán el sur, el parque en San Rafael, la ampliación de la autopista… él es consciente de que ese es uno de los problemas: hablar mucho del futuro, pero se sale del debate con una frase: “Uno como alcalde tiene que pensar con un pie en el hoy y el otro a 30 años”.

Pero, al fin se refiere a la revocatoria: “No tengo claro por qué la hacen, me imagino que por la impopularidad”. Y ya menos diplomático añade: “Lo paradójico de la revocatoria es que la hacen para favorecer a una campaña presidencial”. Agrega que aunque es consciente de que recibe muchas críticas y que las encuestas lo muestran con muy poca popularidad, “en la calle no siento el rechazo”. Y añade que en la ciudad, como en el resto del mundo, hay una corriente que alimenta el odio, la desesperanza y todo lo que signifique antisistema.

Van 18 meses de gobierno, ¿cuál es el balance personal que hace?

Hemos avanzado con un excelente equipo. Hicimos unas reformas profundas, gracias al Concejo, a la estructura de la salud en Bogotá, que ha sido elogiada por expertos y por el Gobierno Nacional. Entre otras, reestructurar los 22 hospitales (que eran ruedas sueltas y con problemas de corrupción) en cuatro redes y gerencias. Otras urgencias que recibimos es el tema del SITP, que no hemos terminado, y que siempre dije era una bomba atómica y sigue siendo. Hemos tomado unas decisiones difíciles como hacer ajustes tarifarios en TransMilenio que no se habían hecho; comenzamos a hacer unas reformas en la operación para mejorar el servicio. Hay temas urgentes en los que hemos avanzado como tapar huecos, destrabamos obras que estaban paradas, proyectos de urbanización la creación de la Secretaría de Seguridad y duplicar el presupuesto de seguridad, casi todos los indicadores de seguridad están mejorando en Bogotá.

¿Y la gente es consciente de esos avances?

No. Hay muchas cosas que son positivas y que la gente las reconoce como negativas. Por ejemplo, el horror que era el ‘Bronx’, una república independiente del crimen, una fábrica de drogadictos, donde había explotación sexual masiva de niños, de menores, donde además todo salió impecable, donde hay un trabajo social enorme. Hemos duplicado los recursos para la atención de habitantes de calle, hemos rehabilitado a cientos de ellos…

¿Por qué dice que la gente no reconoce eso?

Porque piensan que cada habitante de calle de la ciudad salió del ‘Bronx’ y que eso es culpa nuestra, cuando obviamente allí no estaba ni siquiera el 10% de ellos y las estadísticas lo que muestran es una mejora radical de la seguridad, especialmente en el centro.

Si se están haciendo obras, como dice, ¿por qué los malos resultados en su favorabilidad?

Creo que de una parte la gente no se da cuenta de lo que se hace, ve que la ciudad está más limpia pero no se da cuenta. Obviamente, algunos temas son difíciles, hemos tenido que tomar decisiones que son impopulares, por ejemplo, hacer los ajustes tarifarios de TransMilenio, racionalizar la contratación de miles de contratistas, la venta de la ETB… Entonces a una ciudad que no tenía planes, ni recursos ni diseños, poner eso a andar no se ve, al revés ven las partes que son costosas, como la venta de la ETB, y si no se vende pues va a pasar lo mismo que con Telecom, que tocó entregarla gratis.

¿No será que hay una desconexión de la ciudadanía con el alcalde?

Yo no soy especialista en esos análisis políticos. Lo que quiero decir es que muchas cosas de corto plazo se han hecho y hay otras cosas gigantes, de largo plazo, en las que avanzamos. Estamos a punto de llegar a una licitación para el Metro. Aseguramos los recursos de la Nación, creamos la empresa, pero la gente ha venido oyendo hablar del Metro tantos años y no ve nada, pues le queda difícil ver que ahora es distinto. Estamos adelantando obras importantísimas pero que no se ven todavía, como TransMiCable, ya la obra está avanzadísima, la gente por todo el sector oriente de Ciudad Bolívar la ve y aun así no cambia mucho la actitud; la gente que pasa por la NQS todos los días ve lo que está pasando con el Coliseo de Conciertos, los cientos de parques que se han iluminado.

Obviamente que hay una actitud un poco como de moda, de religión anti Peñalosa

Me devuelvo a la pregunta: ¿por qué el escepticismo? ¿Es contra usted, contra la ciudad o contra todo?

Es una cosa curiosa. Yo veo que en las encuestas 80% de la gente tiene una imagen mala de Peñalosa. Pero cuando salgo a recorrer los barrios la gente es muy amable. Obviamente que hay una actitud un poco como de moda, de religión anti Peñalosa, pero la gente creo que tiene claro, primero, que tiene un alcalde honesto; segundo, que conoce la ciudad, los problemas y las soluciones, y tercero, que es un alcalde que trabaja duro. Ya que de ahí en adelante le caiga mal, por X o Y razón, es otro tema, pero esas tres cosas las personas medianamente objetivas las aceptan.

¿Cómo ve el tema de la revocatoria?

Sinceramente le digo lo siguiente: primero, yo estoy infinitamente feliz cada día de trabajo que estoy aquí, yo no es que esté lamentándome ¡uy, qué terrible que no me estén queriendo! No, nunca, ni creo que ninguno que esté conmigo lo siente. Aquí lo que estamos es trabajando en los proyectos, ese tema (la revocatoria) de verdad ni hablamos de eso. Obviamente que es incómodo y que uno preferiría mil veces que lo quisieran y que no estuviéramos en proceso de revocatoria, pero estamos demasiado ocupados para estar pensando en eso, y (a) la gente en mi equipo, obviamente trato de enfatizarles que comuniquemos mejor porque como somos un grupo de ‘nerdos’ que solo trabajan y que en su mayoría no tienen un sentido político de ninguna clase, entonces yo tengo que regañarlos 30 veces para que comuniquen mejor; somos conscientes (de) que tenemos que comunicar mejor.

¿Usted tiene claro por qué lo quieren revocar?

Tengo claro el tema y es incómodo pero yo simplemente no le dedico mucha energía. Tengo un abogado muy bueno, el doctor Humberto Sierra, que está trabajando en eso.

Pero insisto: ¿usted sabe las razones por las que los promotores de la revocatoria lo quieren sacar?

Creo que la razón por la que me quieren revocar es porque hay una impopularidad. Ponerse a hablar de esto es muy aburrido, pero digamos que es clarísimo que hay unos intereses políticos en la revocatoria y que hay básicamente un beneficiario de esta y una campaña presidencial que quiere impulsarse con la revocatoria, y hay muchos ciudadanos que sin darse cuenta están siendo utilizados para un proyecto político que se parece mucho a lo que ha venido teniendo Venezuela en los últimos 15 años.

¿Qué le pasaría a Bogotá si prospera la revocatoria?

El problema más que Bogotá es casi que Colombia; la revocatoria sería un enorme impulso a una candidatura presidencial y un proyecto político muy parecido a lo que ha venido teniendo Venezuela. En cuanto a Bogotá, pues obviamente hay una infinidad de proyectos andando que se desbarajustarían.

¿Y si no prospera?

Si no prospera, Bogotá va a tener una transformación que los ciudadanos no se imaginan. Al final de mi pasado gobierno, la gente me felicitaba y agradecía lo que habíamos hecho.

¿Eso quiere que pase al final de su gobierno?

A mí no me importa si me van a querer o no en el corto plazo porque, como digo, buena parte de esas obras van a terminarse algunos años después de que yo me vaya, la mayoría de ellas. Pero sí van a sentir que es posible hacer realidad los sueños, que uno tiene la ciudad que quiera tener, que no se sientan impotentes sino que es posible soñar una realidad mejor y hacerla. Van a recuperar su confianza y su capacidad de hacer una vida mejor para ellos y sus hijos.

Hablemos de seguridad. ¿El atentado al Centro Andino ha sido lo más grave de su gobierno en estos 18 meses?

Ese es un tema muy duro para toda Colombia. Es la primera vez que yo veo que hay un terrorismo parecido al de los radicales extremistas de Medio Oriente. Porque se trata de asesinar indiscriminadamente civiles, escogiendo la víspera del Día del Padre, a la hora pico de compras y demás. Anteriormente decían que el atentado del Nogal era porque estaban atacando a personas que financiaban paramilitares. Pero en este caso era un asesinato indiscriminado, loco, como no se había visto al menos hasta donde yo recuerdo en Colombia.

¿Lo impresionó lo que encontró?

Es muy doloroso pero los ciudadanos deben tener la tranquilidad de que nuestras fuerzas de Policía, Ejército, la Fiscalía tienen sistemas de inteligencias mucho más sofisticados de lo que un ciudadano común imagina, y estoy convencido de que vamos a tener resultados positivo en las investigaciones y que lo que no podemos dejar es que nos intimiden.

¿Le impresionó la reacción de la gente?

Sí, claro. Es bonito que en ese momento todos los ciudadanos se unan como uno solo, hasta los prorrevocatoria y antirrevocatoria, y todo el mundo como uno solo, independientemente de partidos. Es una situación dolorosa que finalmente nos hace recordar, por lo menos por un rato, lo que realmente es importante y es que todos somos una gran familia, única, más allá de cualquier diferencia que finalmente se vuelve menor. Las tragedias nos unen y nos hacen recordar que lo que nos une es más importante que lo que nos separa.

Aun así, ¿persiste la sensación de que no se puede andar seguro en la calle?

Claro que hay un problema de inseguridad todavía, grande y grave, ese es el problema que más molesta a los ciudadanos Y aquí hay varios temas que tienen que ver más con todo el Estado colombiano, no solamente con la Alcaldía. Nosotros hemos duplicado los recursos de seguridad, tenemos un secretario en esa área, técnico y especialista en el tema. Pero tenemos cinco veces menos policías por habitante que Buenos Aires (Argentina), tres menos que Bucaramanga, y fuera de eso, en el último mes, con las manifestaciones de los maestros, buena parte de nuestra policía tuvo que atender esas marchas, y las otras que también estaban dirigidas al Gobierno Nacional. 

Hay un tema que tendrá que enfrentar el próximo gobierno y es que aquí se necesitan más cárceles. No es un tema de populismo punitivo, no se trata de que tengamos más sanciones de las que hay en otros países; se han adoptado unas leyes importantes positivas, por ejemplo, la ley de pequeñas causas. Tenemos un excelente Fiscal que claramente está enfocado, como queremos los alcaldes, en las ciudades. En equipo con el Gobierno Nacional podemos realmente tener unas mejoras muy importantes en la seguridad en los próximos años.

¿Cuál es el mayor delito en Bogotá?

En particular, la mayor parte del delito en la capital es de empresas criminales, de organizaciones al margen de la ley. No es de un joven con hambre que salió a robar para comprar la comida. Hay dos tipos de crimen, uno es de los jóvenes que caen en la drogadicción y que comienzan a atracar en el barrio; eso hay que prevenirlo, sobre todo con actividades artísticas, deportivas, posibilidades de empleo, parques, campos deportivos…

¿Y eso se está haciendo?

Estamos haciendo muchísimo de eso en los barrios. Para comenzar, con cada cancha sintética que estamos instalando, como nunca, yo diría que casi estamos haciendo una a la semana.

¿Y generación de empleo para esos jóvenes?

También. Estamos haciéndolo en lo posible pero para eso también necesitamos, por ejemplo, la cantidad de obras que estamos haciendo en Bogotá. Todo eso ayuda a generar empleo. La capacitación, la inversión, el mejoramiento.

¿Qué le pasa con los jóvenes? ¿Si usted es un tipo de bicicleta, que construye canchas, que defiende a los animales, por qué los jóvenes le dan tan duro?

Es curioso porque buena parte de lo que mueve a los jóvenes hoy es lo que nosotros hicimos. Hasta la palabra ciclorruta la adoptamos. Ellos las usan. Lo que creo es que se arman unas caricaturas. Las caricaturas tienen más fuerza que la realidad. Por ejemplo: los jóvenes no saben –porque como ya esto pasó mucho antes de que ellos nacieran- que la persona que hizo la revolución aquí en la política en contra de las maquinarias fui yo. Me ha pasado con frecuencia que los jóvenes piensan que soy el político más tradicional, y los políticos piensan que soy apolítico. Los ricos, ahora ya no tanto, pero pensaban que yo era un comunista izquierdoso porque comencé a quitarles espacio a los carros, a hacer parques en algunos clubes privados, en fin, y los pobres piensan que soy de derecha, es bien curioso.

Pero ¿qué cree que hace falta para conectarse más con los jóvenes?

Insisto: es que aquí hay caricaturas y mentiras. Por ejemplo, ojalá los jóvenes se dieran cuenta de que lo que nosotros estamos proponiendo en la reserva Van der Hammen es todo lo contrario a lo que es el mito, que es al revés, que es hacer la reserva que hoy no existe y hacerla tres veces más grande de lo que está planteada que se haga. Existe una caricatura de lo que es Enrique Peñalosa, que es distinta de lo que es la realidad, y en buena medida opera la desinformación o a veces ni siquiera eso, es casi un tema de religión.

¿Este ha sido un gobierno mucho más difícil que el primero?

Recibir una ciudad de manos de una administración ordenada, responsable, como la de Antanas Mockus, es muy distinto de lo que la recibimos ahora, y fuera de esto también existe esta nueva realidad de las redes sociales, porque la prensa, por sesgada que pueda estar, tiene una dosis de verdad. En cambio, las redes pueden simplemente regar mentiras y no pasa nada. Esto de las redes no existía la vez pasada.

En el último informe sobre cambio climático no le va bien a Bogotá…

¿En qué sentido?

Entre las ciudades grandes del país es las más vulnerable al cambio climático

Bogotá es de las ciudades del mundo que más puede contribuir a evitar el cambio climático porque tiene una temperatura perfecta, y la mayoría de ciudades gastan más energía en calefacción y aire acondicionado que en movilidad, y si nosotros logramos hacer lo que queremos hacer, que es lograr que el 85 % de la ciudad esté a menos de un kilómetro de una línea de transporte masivo y a menos de un kilómetro de una ciclorruta troncal, pues Bogotá va a ser un ejemplo mundial de sostenibilidad y de no generación de calentamiento global.

Los ciudadanos le piden mucho, ¿qué les pide usted?

Yo les pediría, primero, que traten de informarse bien de qué es lo que estamos haciendo o lo que queremos hacer; segundo, que ojalá propongan cosas, que le gasten tiempo a proponer cosas y se concentren en eso, que propongan proyectos, que propongan mejoras a los proyectos que estamos haciendo…

Pero ¿usted sí los escucha?

Clarísimo. Nosotros nos la pasamos escuchando ciudadanos y cada vez que ellos nos hacen recomendaciones. Nos la pasamos tratando de hacer lo que la gente quiere que se haga. Yo estoy en un restaurante y me manda una niña de la mesa de al lado un papel en el que pide que le arregle la rampa de la ciclorruta en la carrera 9, y yo, a las 12 de la noche, cansado, llego a mi casa y en vez de echar el papel a la basura lo que hago es escribirle a la gente del IDU, “hermano, arreglen este tema que quiere esta señora”.

La intervención de Kennedy

El sector más embotellado de la ciudad es Kennedy y Bosa. ¿Qué estamos haciendo allí? La avenida Bosa, diseñando el intercambiador de la Autosur con la avenida Bosa, que es el peor sitio de trancón de entrada a Bogotá; pero, para poder hacer la obra toca diseñarla, el intercambiador para que no se tranque toda la autopista; la avenida Ciudad de Cali hacia el sur, hacia Soacha; diseñando toda la troncal Ciudad de Cali desde Soacha hasta Suba; avanzando en la ALO, en la APP de la ALO, ya con factibilidad, sacando las invasiones que recibimos en los predios de la ALO, para poder hacerla; el metro en Kennedy, también va a pasar por ahí; la avenida Villavicencio, y comenzamos ya la avenida Tintal y la avenida Alsacia. 

En la avenida Alsacia y la Tintal hicimos una inversión de casi un billón de pesos. Esto va a transformar por completo la movilidad, es una avenida de 12 kilómetros de distancia. Es decir, la carrera séptima de la plaza de Bolívar a la calle 100 tiene 10 kilómetros, la avenida Alsacia y la Tintal que vamos a hacer en Kennedy y Bosa será más larga y más amplia. Es como desde Usaquén a la plaza de Bolívar de largo, solo que mucho mejor porque tiene los mismos tres carriles pero mejor separador, uno más amplio, y son muchísimo más amplias las aceras. 

Ese es el tipo de cosas que estamos haciendo. Obviamente, yo qué saco diciéndole a la gente ‘es que yo tengo los diseños y la plata, ya logré conseguir los recursos, los diseños, estamos comprando los predios’, pues la gente seguramente solo va a ver la vía cuando vean las máquinas ahí dentro de un año o algo así.

‘Se van a sorprender…’

¿Por qué los antioqueños lograron sacar esa cantidad gigantesca de recursos del Estado para las autopistas de la montaña? Porque eran los únicos que tenían los proyectos y los diseños listos. Aquí en Bogotá uno llega y no hay diseños, y muchos menos recursos. Nos tocó comenzar a conseguir recursos con las ventas de las acciones de energía, de ETB; los lotes para colegios, estamos en proceso de hacer 30, pero para eso tocaba conseguir lotes, comprarlos, y toma tiempo. 

Cuando uno hace el diseño de una vía es casi que el comienzo de la obra, porque estamos hablando de diseños que valen 25.000 millones de pesos; hay que conseguir los recursos para estudios; segundo, hacer una licitación porque un diseño de 25.000 millones de pesos no se adjudica a dedo, eso toma meses; preparar la licitación, abrir la licitación, evaluar la licitación, adjudicar la licitación y luego, cuando se termina el estudio, toca otro tiempo para otra licitación para contratar la obra y meses para que comience. 

En este momento estamos haciendo la mayor cantidad de diseños de vías que se haya hecho en la historia de Colombia. Casi que no hay capacidad de la ingeniería nacional de hacer tantos diseños al tiempo, y estamos haciendo 350.000 millones de pesos en diseños: la ALO, la calle 13, la 63 a salir al occidente: para la troncal séptima, para la ampliación de la Caracas, la troncal Boyacá. Cada uno suena como una frasecita, pero cada uno son meses, casi años de trabajo para tener diseños. 

Aquí hay un equipo Concejo- Administración como no había habido. Más allá del tema de esta primera derrota de la valorización o lo que sea, yo creo que hay un trabajo en equipo de una gente muy comprometida, y los ciudadanos van a ver los resultados.

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