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Enero 27, 2014

“Aquí los espero el día de la victoria”: Gustavo Petro

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Written by: Metro en Bogotá
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Discusiones en la administración de Gustavo Petro por la permanencia del campamento que ocupa el centro institucional del país desde el 9 de diciembre.

El alcalde de Bogotá no convocará más marchas en la Plaza de Bolívar. Ahora, habrá concentraciones por toda la ciudad “hasta que termine la historia” alrededor de su destitución.

La Aldea Bacatá ayer, horas antes de la manifestación de respaldo al gobierno de la Bogotá Humana. /Gustavo Torrijos

La Aldea Bacatá ayer, horas antes de la manifestación de respaldo al gobierno de la Bogotá Humana. /Gustavo Torrijos

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, lideró otra manifestación contra la decisión de la Procuraduría que lo destituyó e inhabilitó y a favor del voto popular y la democracia. Ayer fue la última vez, hasta que “llegue la victoria de la democracia”, que la Plaza de Bolívar fue utilizada por el alcalde para convocar concentraciones en defensa de su mandato. Petro advirtió que, “seguramente”, la decisión de la Procuraduría será ratificada por el presidente Juan Manuel Santos.Sin embargo, aún” confía en la justicia y en la fuerza de las multitudes para evitar lo que, una vez más, llamó una “violación de los derechos del pueblo”.

Cuando el procurador Alejandro Ordóñez anunció el fallo de primera instancia contra el alcalde, fue precisamente Guillermo Asprilla, fiel escudero de Petro, quien llamó a manifestarse en la Plaza de Bolívar a quienes encontraban en la sanción disciplinaria una injusticia. Anoche Petro le rindió un homenaje a su exsecretario de Gobierno y compañero de luchas políticas desde los tiempos del M-19 y confesó que, por cuenta de “la persecución” de la que supuestamente son objeto, Asprilla “se nos va”, haciendo alusión a una enfermedad “terminal” que padece.

Ayer, ante sus seguidores, el alcalde dio por concluida una estrategia que el mismo Asprilla ideó: el campamento por la democracia, esa ocupación que iba a convertir al centro institucional del país en una especie de Plaza Tahrir (haciendo alusión a la Plaza de El Cairo, en Egipto, que incubó lo que desde enero de 2011 se conoce como Primavera Árabe).

“Ahora la estrategia política consistirá en organizar “concentraciones en los barrios, los colegios, las fábricas, las universidades y allí donde se quiera defender la democracia”.

Desde amplios sectores de la opinión, la institucionalidad y, por supuesto, desde la orilla política contraria, Petro ha sido presionado para que no se subiera una vez más al balcón a ofrecer discursos y, sobre todo, para que cesara la ocupación de la Plaza de Bolívar. Por 45 días, ese fue el escenario de una ocupación simbólica de decenas de personas que desplegaron carpas, banderas, baños móviles; organizaron verbenas, presentaciones musicales, discusiones académicas y hasta consumieron, abiertamente, un trago o un cigarrillo de marihuana.

Pero, en las próximas horas, lo que para algunos es ‘una guachafita’ y para otros la esperanza de un país mejor, desaparecerá.

Para Petro el cambio de estrategia obedece a que la ratificación del fallo disciplinario por parte del presidente Juan Manuel Santos es inminente. “Se equivocan quienes piensan que si llega ese día voy a poner metralletas en las ventanas y me voy a atrincherar. De nosotros no saldrá ningún acto de violencia. Tendremos que salir a las calles a hacer concentraciones en los barrios y a eso lo declararemos ‘el pueblo reunido con sentido constituyente’. Nunca más un fanático religioso podrá quitarle los derechos políticos al pueblo. Nos vemos acá, en este balcón, el día de la victoria”, dijo Petro.

Esa estrategia, la de llevar su manifestación a los barrios, le cae como anillo al dedo al alcalde.

Desde el pasado martes trascendió que el secretario de Gobierno, Guillermo Alfonso Jaramillo, se reunió con los líderes de la Aldea Bacatá (como se denominó el conjunto de carpas que ocuparon la Plaza de Bolívar por más de un mes) para comunicarles que la Procuraduría tenía puestos sus ojos sobre la Alcaldía por la supuesta ilegalidad de la ocupación, pues el Ministerio de Cultura, algunos concejales y ciudadanos del común se habían quejado por los presuntos daños que sufrió con la ocupación la plaza, que es Patrimonio Nacional.

El alcalde criticó la posición del Ministerio y dijo que, con la excusa de que hay un daño al patrimonio, “quieren acabar con otro derecho constitucional, que es el derecho a la reunión. Ahora resulta que porque, supuestamente olemos mal, no nos podemos reunir”, dijo el mandatario ante sus seguidores. Según fuentes del Palacio Liévano, el alcalde Petro chocó con Jaramillo, pues este quiso evacuar con premura el campamento y así lo anunció, al parecer sin consultarlo con su jefe, a los medios de comunicación. También, según las mismas fuentes, al alcalde le preocupaba que por el anuncio de Jaramillo de querer evacuar la plaza, la sociedad captara un mensaje erróneo: que el alcalde está retrocediendo en su lucha por continuar gobernando.

Por otro lado, según le dijo a este diario un funcionario cercano a Jaramillo, también es importante que el alcalde no entre en otra confrontación con los organismos de control. En otras palabras, que ‘no dé papaya’ para que le abran otro proceso, esta vez por supuestos daños en un bien público. Sin embargo, ese tipo de consideraciones no parecieron atajar al alcalde que cuestionó, también, las garantías que está ofreciéndole al país su clase dirigente para vivir en democracia y añadió que un acuerdo en La Habana sólo tendrá feliz término “si la gente está en la calle”.

Al referirse a su enfrentamiento con varios medios de comunicación, dijo respetar a los periodistas y diferenciarlos de los propietarios de las empresas para las que trabajan, al tiempo que cuestionó el cubrimiento periodístico sobre la crisis institucional que desató la decisión de la Procuraduría. Mientras tanto, la estrategia jurídica no para: ayer fueron radicadas otras 326 tutelas que buscan frenar los efectos de la decisión del Ministerio Público y los abogados del alcalde siguieron haciendo lobby para que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronuncie en favor del alcalde.

El Espectador

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