Metro en Bogotá | Movilidad en Bogota
Metro en Bogotá

DESTACADAS

Marzo 24, 2017

Cultura ciudadana: la clave para salvarnos

More articles by »
Written by: Metro en Bogotá
Etiquetas: ,

No vivo en la Bogotá que hubiese querido. De aquella ciudad que se ufanaba de tener uno de los más altos índices de cultura ciudadana en la región, hoy quedan anécdotas. Las fotos guardan un fragmento de la evidencia de una urbe que decidió hacer algo, alguna vez, para que su gente pudiese vivir mejor.

Es posible que por las coyunturas y rivalidades políticas haya quedado a un costado del camino, pero cuatro expertos recuerdan la importancia de la cultura ciudadana como eje transversal de las ciudades para vivir mejor, empoderar al ciudadano y salvar vidas.

En una ciudad donde hay cultura ciudadana los protagonistas son los ciudadanos. En una donde pasa lo contrario, donde sus esfuerzos en el asunto mermaron, los ciudadanos son protagonistas y antagonistas. Desde la región, de donde vengo, posiblemente hayamos visto cómo, a mediados de los 90, Bogotá marcaba el camino e iba dejando unas huellas que hoy se difuminan.

El caso de Bogotá llega a estas páginas no porque sea el peor caso del país en la materia, sino porque representa la nostalgia de lo que fue. Es el ejemplo más claro de por qué es necesario volver a creer en eso que tanto escuchamos de otros países y regresar a los tiempos en los que se tenía la batuta.

¿Qué pasó? La explicación la intenta esbozar Martín Rivera Alzate, miembro del Combo 2600, un grupo de muchachos que quieren volver a “Bogotá más justa y agradable a través del conocimiento profundo de la ciudad y la acción colectiva”. Según él, hubo una ruptura entre lo que se logró a mediados de los noventa, en cabeza del profesor Antanas Mockus, y los alcaldes que lo sucedieron. A lo mejor no vieron la cultura ciudadana como algo necesario para realizar profundos cambios sociales, sino como la superficialidad de una bandera política.

El mismo Mockus, que en últimas es como el padre de ese concepto en el país, lo explica en términos más castizos: “Los gobernantes tienen la fobia más grande de los ‘machos machotes’: cuidar hijos de otros”. Y para él, esa conducta es más acentuada cuando existe una rivalidad política, pero tiene bastante claro que un verdadero administrador público debe aprender a cuidar los hijos ajenos, no pretender siempre tener hijos propios. De esa continuidad dependerán los buenos resultados de su administración. En lo que a cultura ciudadana se refiere, lo más importante es entender que este es un tema trascendental para las ciudades del país.

Además de la discontinuidad de las políticas que se implementan en el asunto, Mockus acusa a la “tiranía de las encuestas” que influye en las decisiones de los gobernantes y hace que se enfoquen en favorabilidad “en lugar de priorizar el diseño e implementación de acciones pedagógicas”.

Sobre el asunto pueden existir varias opiniones, pero uno de los consensos está en la necesidad de pasar a la acción y dejar de lado la idea de que la cultura ciudadana es una inmensa campaña publicitaria. “Se trata de empoderar al ciudadano. No es una campaña de publicidad. Nunca lo ha sido. Las veces que ha sido exitosa es cuando se va a la acción y se concientiza a las personas a entender que sus acciones individuales tienen un efecto en la ciudad”, señala Rivera Alzate.

Desde Medellín, una de las ciudades que hoy tienen una apuesta sólida por la sensibilización de los ciudadanos, se considera que las administraciones, además de la creación de estas estrategias, debe replicar las iniciativas ciudadanas como forma de evitar el riesgo de que los gobernantes que lleguen corten los procesos. “Que sea el ciudadano quien promueva. El trabajo de identificación y cultura tiene que ver con la forma como el ciudadano actúa con su entorno y cuando las ideas provienen de las mismas personas, permanecen sin importar los tintes políticos”, señala Amalia Londoño, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín.

La cultura ciudadana, explica Londoño, debe ser, más que un medio, una meta a la que se quiere llegar. “Hablamos de conciencia ciudadana para darnos cuenta de la importancia que tienen nuestros actos para la ciudad y poder llegar al ideal de esta filosofía”, señala.

Y si se aterriza un concepto que para muchos puede ser muy lejano, se podría poner en términos más prácticos a través de una acción que se hace todos los días: movernos. Carlos Felipe Pardo, director de la organización Despacio, para quien hubo más que una merma en la implementación de campañas, un cambio de contexto motivado por el incremento de la motorización en el país, “había gente que no estaba acostumbrada a manejar y compró un carro. Manejar puede hacer que tengamos reacciones poco humanas”.

En el transporte, explica Pardo, la cultura ciudadana es fácil de definir: respetar las normas de tránsito y dar prelación a quien la tenga. Sin embargo, lo más difícil de lograr es que las personas entiendan que al dejar pasar a alguien más “está perdiendo cinco segundos, no veinte minutos. No se pierde nada siendo una buena persona dentro del tráfico”.

Es ahí, precisamente, donde radica la formación de un ciudadano sensible a sus acciones individuales. Bien lo dice Mockus: “Uno no nace ciudadano, uno se convierte en ciudadano al ser tratado como tal y verse invitado a tratar como tales a los demás”, pero teniendo claro que es necesario que desde las instituciones se impulsen las políticas para la construcción de ciudadanía, desde el uso del pito hasta el manejo de las basuras.

Dentro de sus objetivos están el respeto a las normas existentes, la mejora de la convivencia entre los ciudadanos, el empoderamiento de las personas sobre su entorno y el de preservar las vidas. Esas son las verdaderas razones para creer en la cultura ciudadana.

Notas Relacionadas






0 Comentarios


Se el primero en comentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *