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Enero 5, 2016

Peñalosa duplicará las troncales y construirá el metro y nuevas vías

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Con la promesa de hacer el mejor sistema de transporte del mundo en desarrollo y el anuncio de que se construirán nuevas vías de acceso a la ciudad financiadas con peajes, Enrique Peñalosa Londoño asumió su segundo mandato como alcalde de Bogotá.

Quince años después de haber dejado el cargo, con la huella del primer sistema masivo de transporte moderno que tuvo la ciudad hasta el siglo XX, Peñalosa se comprometió con la construcción de la primera línea del metro, duplicar el número de troncales de TransMilenio y elevar al 10 por ciento el porcentaje de personas que se mueven en bicicleta. (Lea también: ‘Bogotá tendrá el mejor transporte público del mundo en desarrollo‘)

 Screen Shot 2016-01-05 at 4.07.44 PMAseguró que aprovechará los mecanismos y proyectos de infraestructura que han impulsado el vicepresidente de la República, Germán Vargas, y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), “para llevar a cabo grandes proyectos viales que necesita nuestra ciudad”, pero anticipó que tendrá que hacerse con peajes, porque no piensa reducir los recursos de salud y educación en favor de la movilidad.

Para lograrlo, el alcalde de Bogotá ya cuenta con el respaldo del Gobierno Nacional y espera trabajar en equipo con los concejales, los ediles y las organizaciones sociales.Durante su discurso de posesión, contó que ha tenido reuniones fructíferas y productivas con el presidente de la República, Juan Manuel Santos, algunos de sus ministros y altos funcionario de varias entidades.

Una de sus prioridades será tramitar ante el Concejo de Bogotá la creación de la Secretaría de Seguridad, con el propósito de emprender un fortalecimiento técnico de la institucionalidad de la ciudad para la seguridad. “Vamos a trabajar por una ciudad segura, en la que sea posible vivir sin miedo y que atraiga inversionistas y turistas”, dijo.

En su discurso mostró su preocupación porque “el número de empleados y contratistas de la ciudad “se ha multiplicado desenfrenadamente, sin preocupación por la eficiencia”, y aseveró que “será necesario hacer una labor sin precedentes para reducir los gastos no estrictamente indispensables en todas las entidades” con el propósito de lograr que cada peso de impuestos y tarifas que pagan los contribuyentes con esfuerzo produzca resultados que mejoren efectivamente la vida de los ciudadanos.

Pidió paciencia

Peñalosa les pidió a los bogotanos tener paciencia y no esperar milagros, pues el acumulado de problemas es grande, pero afirmó que él y su equipo están preparados para enfrentar los retos y superar las adversidades. “Lo que sí puedo decirles es que para transformar nuestra ciudad tenemos el equipo, el conocimiento, la capacidad de trabajo y la pasión por servir”.

Recordó que una de las tareas históricas que tendrá su gobierno será tramitar ante el Concejo de Bogotá el nuevo plan de ordenamiento territorial (POT) para la ciudad, y por eso cuidará que el diseño urbano se haga en función de la felicidad de los habitantes. (Además: El alcalde Peñalosa tiene el apoyo mayoritario en el Concejo)

Dijo que el suyo será un gobierno para todos, sin exclusiones y teniendo como prioridad a las poblaciones vulnerables, entre las que mencionó a los niños, los jóvenes, las personas en condición de discapacidad y los animales, que también prometió defender.

En su administración trabajará para enfrentar el embarazo adolescente, porque quiere que Bogotá sea una ciudad “en la que nuestras niñas prefieran esperar a los 25 años para tener su primer hijo, porque antes van a querer estudiar, hacer deporte o arte, o trabajar”. También aseguró que espera convertir a Bogotá en una ciudad “sin matonería, en la que haya una definición distinta de la masculinidad, y los jóvenes no se involucren en riñas tratando de probar a sus compañeros y a sí mismos una hombría mal entendida”.

Para el nuevo alcalde, “lo primero que tenemos que hacer es recuperar nuestra autoestima: nuestra capacidad de soñar y nuestra confianza en que podemos convertir nuestros sueños en una mejor realidad”. (Lea: Los escuderos del nuevo mandatario de Bogotá)

Una ciudad con carácter

Por eso dijo que, más allá de resolver los problemas urgentes, buscará desarrollar programas ambiciosos, que van más allá de los cuatro años de su gobierno, para que Bogotá no sea una ciudad más, sino una muy reconocida en el mundo.

Uno de esos proyectos será el ‘Circuito ambiental de Bogotá’, que incluye un sendero ecológico en los cerros orientales de 80 kilómetros entre el sur y el norte de la ciudad, que estará conectado con un parque lineal del río Tunjuelo y el malecón del río Bogotá.

Explicó que su visión es que en el futuro la ciudad se concentre alrededor de malecones que bordeen el río Bogotá, que ayuden a limitar la expansión de la Sabana. “Se convertirá en elemento fundamental de la identidad y el carácter de la ciudad”, dijo.

“Estoy convencido de que podemos tener una ciudad mucho mejor que la que tenemos hoy: más segura, más limpia, más eficiente, más incluyente, más respetuosa de la dignidad humana, más propicia para el desarrollo del potencial humano de todos”, sostuvo el nuevo alcalde.

Una posesión con Vicepresidente y varios ministros de Estado abordo

Bajo tres banderas de Bogotá y una de Colombia –la que más alto se erigió–, Enrique Peñalosa se posesionó, por segunda vez, como alcalde mayor de Bogotá. Llegó puntual, a las 11:30 a. m., tomado de la mano de su esposa, Liliana Sánchez, y con los ojos apretados para protegerlos del sol intenso, que no dio tregua. (Lea también: Los 9 mensajes clave en el discurso de Enrique Peñalosa)

Él, con un traje azul oscuro de rayas, corbata rojo intenso y camisa azul claro. Ella, con un vestido de flores azules, violetas y lilas, a la altura de la rodilla.

En la tarima lo esperaban los más de 30 miembros de su gabinete. Saludó a cada uno con un apretón de manos y luego tomó asiento en una poltrona de madera y terciopelo rojo.

No se aguantó las ganas de volver a bajar para saludar a algunos de los que estaban en las primeras filas, pero a las 11:37 pegó un brinco de nuevo hasta su silla cuando escuchó los primeros acordes del himno nacional, interpretado por la Orquesta Juvenil de Colombia, que representa a las juventudes por las que quiere trabajar.

Hace 18 años, cuando fue alcalde por primera vez, se posesionó cuando su padre, Enrique Peñalosa Camargo, hizo su última aparición en público. Estaba enfermo y falleció un mes después de ver a su hijo llegar al poder. Hace 18 años también tenía un año su hijo menor. Ahora que es mayor de edad y pudo votar en las últimas elecciones, se sentó para ver el nuevo ascenso de su padre.

La plaza de Bolívar estaba impecable y rodeada por 1.000 árboles de pino romerón y sauco. En la fachada del palacio de Liévano se descolgaron cuatro banderas rojas y amarillas.

Los 900 invitados se resguardaron del sol bajo cientos de sombrillas blancas y se sentaron en sillas doradas con cojines blancos, hasta que terminó el acto de posesión, poco antes de la una de la tarde.

En el techo del palacio Liévano se veían tres hombres uniformados, que escudriñaban con sus ojos todos los rincones de la plaza de Bolívar para asegurarse de que todos estuvieran a salvo.

En las primeras filas estaban sus hijos, Renata y Martín; su mamá, Cecilia Londoño; así como el senador Carlos Fernando Galán, a quien el Alcalde dio, varios minutos después durante su discurso, “el más especial” de sus agradecimientos por haberlo acompañado en la campaña. “Fue mi coequipero a lo largo de toda la campaña en todos los rincones de la ciudad. ¡Muchas gracias!”.

También estuvieron monseñor Rubén Salazar; el vicepresidente Germán Vargas Lleras y su esposa, Luz María Zapata; el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, y su esposa, Luz Estela Murgas; el general Rodolfo Palomino junto con su esposa, Eva, y el ministro de las TIC, David Luna, a quien Peñalosa le agradeció el apoyo en el inicio de la contienda.

Uno de los invitados especiales fue Andrés Camargo, exdirector del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), que lo acompañó en su primer gobierno, construyó las primeras troncales de TransMilenio y quien ahora está en libertad, después de pasar dos años detenido ante una polémica sentencia por el contrato de las lozas de la avenida Caracas.

Pero la gran figura ausente fue el exalcalde Gustavo Petro, que, a pesar de haber confirmado su asistencia hace unos días, decidió no hacerse presente.

Al finalizar el himno de Bogotá, las pantallas gigantes a lado y lado de la tarima reprodujeron el mensaje del presidente Juan Manuel Santos para todos los alcaldes que asumieron sus funciones desde este viernes. Les pidió velar por la paz y la educación.

Luego, el juez primero municipal, Andrés Eduardo Cabrales Alarcón, tomó el juramento del nuevo alcalde, mientras lo miraba de frente. El metro noventa de estatura de Peñalosa lo obligó a mirar hacia arriba durante los minutos que duró el momento solemne.

Ya solo quedaba irse a la mesa de madera y firmar el acta de posesión. En ese momento, el viento comenzó a soplar fuerte y a revolcar las hojas de papel sobre la mesa, bajo las manos del juez y del Alcalde. Al fin, tres lograron escapar y salieron volando, pero fueron atrapadas antes de que se fueran lejos.

Le pusieron la banda con la bandera y el escudo de Bogotá, una muy larga, porque él es alto, tal vez el más alto de los alcaldes de Bogotá. El concejal de Cambio Radical con la mayor votación, Yefer Vega, fue el designado para esa tarea.

Y antes de dar su discurso, les tomó el juramento a los miembros de su gabinete, orgulloso de tenerlo completo para empezar a trabajar desde ya mismo, como un hecho histórico, pues la posesión de secretarios y directores les ha tomado a otros uno, dos y hasta tres meses.

Mientras el maestro de ceremonias decía los nombres de sus coequiperos, el público comenzó a aplaudir. Pero los que se llevaron la mayor efusividad de los asistentes fueron Juan Pablo Bocarejo, secretario de Movilidad, y María Consuelo Araújo, de Integración Social.

Todo pasó muy rápido, pues a las 11:57 de la mañana caminó hacia el atril transparente desde donde dio su discurso.

Fueron 37 minutos de discurso, en los que habló de sus planes para la ciudad, sobre la importancia de recuperar la autoestima y la confianza de los bogotanos.

Los aplausos también se impusieron, especialmente cuando dijo que ordenaría a TransMilenio, defendería a los animales, que haría el corredor ecológico de los cerros orientales y que las “bicicletas no son juego de niños”.

A la izquierda del Alcalde había una tarima desde la cual la Orquesta Juvenil le imprimió solemnidad al cierre del acto de posesión: con un coro, oboes, flautas, violines, chelos y otros instrumentos, interpretaron el último movimiento de la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven: la Oda a la alegría.

Tan pronto terminaron, Peñalosa bajó a buscar a su familia, a saludar a los que no pudo abrazar antes de su discurso, y luego entró al palacio Liévano; allí se hizo una reunión privada, junto a la escultura de Édgar Negret, que estaba adornada por ramos de flores.

Había tanta gente que el nuevo alcalde optó por dejarse tomar fotos por todos los que se agolparon a su alrededor, con sus celulares. Y no tuvo tiempo de almorzar, pues a las 3 de la tarde debió asistir al Concejo para posesionar a los nuevos cabildantes que tendrán en sus manos varios de los proyectos más importantes de su gobierno.

 

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