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Mayo 16, 2017

“Dejen la pendejada y el fatalismo”

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La mayor pendejada en la que hemos caído en la movilidad de Bogotá es la discusión del metro.

En su buen estilo, Carlos Felipe Pardo nos invita a dejar los dogmas. Francisco Mejía, por su parte, dice que “el problema de meterles números a las discusiones es que se complica poder discutir ideológicamente”. Yo veo algo peor: que llevamos los números que nos parecen a las discusiones ideológicas, con tal de hacerlas parecer técnicas, sólidas, irrefutables. Así fue la discusión reciente en el Congreso sobre “el mejor metro para Bogotá”, donde no hubo debate, ni contradicción. Solo aplausos a perlas como TransMilenio es un engendro satánico”; fue bastante democrático el Polo.

La mayor pendejada en la que hemos caído en la movilidad de Bogotá es la discusión del metro. Nos paralizó. Y es que el metro solo se ha discutido; no se ha construido. Ya sabemos cómo realmente se hace un metro: se decide y se inicia, y en el camino se arreglan las cargas. Si Santo Domingo, Panamá, Quito, Medellín o Lima hacen la de Bogotá, estudio del estudio, no tendrían metro en operación o construcción (cueste lo que cueste). Para especialistas en Santiago es claro que la alternativa de superficie es mejor desde el punto de vista socioeconómico, pero no se ponen con pendejadas y siguen construyendo metro. Este año abren 40 kilómetros y van por más. Aplaude la tribuna y ganan prestigio y elecciones.

Como efecto colateral y grave de la discusión del metro y la polarización, escuchamos que TransMilenio es malo, es un error (hay voces similares en Santiago, Porto Alegre, Delhi, etc.). Los planes de expansión para la red de 388 km están como los planes viales de los años 70, en planos, en el archivo muerto.

Una consulta informal vía Twitter (que refleja más quienes siguen mi cuenta ya sea porque les gusta o para contradecirme cada frase), indica que 71 % consideran que TransMilenio ESTÁ mal (y puede mejorar), y 29 % dicen que ES malo.

El número es grave, fatalista. Puede reflejar algo de las discusiones del Congreso. Y es un número que no sirve para nada. Son los que le apuestan al colapso. Carlos García dice que es “la trayectoria de una profecía autocumplida: TransMilenio con todas las apuestas en contra y el casino hizo trampa”.

No nos sirve demostrar que TransMilenio es un error. Tampoco nos sirve mostrar que 200 ciudades tienen corredores de buses, muchas siguiendo el ejemplo pionero de Curitiba, Quito y Bogotá. Ni hacer gráficas que muestran que no “existen modos superiores”; que se pueden diseñar y operar sistemas de buses de alta capacidad y calidad, que solo 5 metros en el mundo superan la productividad de TransMilenio de Bogotá, y que el BRT de Estambul es más rápido que todos los metros menos uno.

Fuente: http://trid.trb.org/view/2015/C/1338582

Tampoco nos sirve mostrar que hay metros llenos en China, Brasil, México o París (mal de muchos, consuelo de tontos). Y menos, mostrar que US$ 260 millones de dólares por kilómetro implica tener uno de los metros más costosos del mundo y que la evaluación del metro que hizo el IDU está mal hecha (aunque lo esté). Y peor aún, hacer afirmaciones tendenciosas, infundadas sobre supuestos oscuros intereses de los tomadores de decisión (ojo, eso son los que creemos y difundimos más rápido, sin beneficio de la duda).

Solo nos sirven dos cosas: mejorar TransMilenio (ayer es tarde), e iniciar el metro como parte del sistema integrado de la ciudad. Ambas son promesas de campaña, anuncios del discurso de posesión del alcalde Peñalosa. Al usuario de TransMilenio en San Mateo, Banderas, La 80, la Autonorte, donde sea, le importa muy poco si los que escribimos y opinamos tenemos la razón o no. Incluso, el 70 % de ellos no votan y el 10 % ni siquiera paga el pasaje.
A los usuarios insatisfechos (que son la mayoría) solo les importa no tener que hacer una fila tan larga y tan incómoda, no tener que esperar tres buses para subirse a las malas, no tener que pelear para salir del bus, no hacer trasbordos, llegar rápido a su destino y no sufrir acoso, ni robos, y que el pasaje no sea tan caro. No tenerse que aguantar a los vándalos, los bloqueos y pedreas que los joden.

Ahora bien, del 2014 al 2015 el servicio mejoró un poquito (según Bogotá Cómo Vamos, la satisfacción pasó de 15 % a 19 %; en la encuesta interna de TransMilenio la calificación pasó de 2,88 a 3,25 sobre cinco). Se puede, se debe hacer muchísimo más; y las propuestas y anuncios están sobre la mesa (listas de repaso, con errores de inclusión y exclusión aquí y aquí).

Y comenzar el metro, también se puede, con base en los estudios que tenemos, a costos razonables y con el apoyo del Gobierno Nacional.


Darío Hidalgo
*
Director de la Práctica de Transporte del Centro WRI Ross de Ciudades Sostenibles

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2 Comentarios


  1. que se isso el dinero? a donde esta el metro despues de 6 decadas?


  2. tanto dinero robada en 6 decadas. la courrupcion es tenaz. al fin a donde esta el metro y que se isso con tanto dinero?



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