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Mayo 20, 2014

Soluciones a la sociedad bogotana

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Written by: Metro en Bogotá
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Desde sus inicios, la capital colombiana ha experimentado diferentes cambios y uno de ellos, si no el más importante está asociado al constante crecimiento demográfico que ha generado diversos problemas por los que la ciudadanía ha tenido que enfrentar grandes dificultades para poder “vivir” en Bogotá.

sociedad bogotana

Regresar a la cultura ciudadana nos permitirá recuperar el rumbo y construir el futuro de una ciudad en la que se pueda vivir.

Lo anterior dio lugar a un escenario en el cual apostarle al desarrollo urbano sería bastante interesante y complejo a la vez. Sin embargo, las diferentes administraciones que ha tenido la ciudad han dejado mucho que aprender y sin duda alguna han sido estas enseñanzas las que se han encargado de marcar el desarrollo o atraso de la ciudad.

Por otra parte y sumado a la situación que concierne al desarrollo urbano, la ciudad parece tener una especie de imán con la corrupción, como ejemplo de ello se encuentra la famosa calle 26 y sus celebridades en alfombra roja los Nule y los Moreno, quienes provocaron el acabose general de Bogotá.

Esta metrópoli ha transformado su imagen convirtiéndose en un lugar de estrés donde no se puede llevar una vida cómoda y en la que el crecimiento poblacional (visto como uno de los mayores problemas) se atribuye al gran comercio que actualmente existe, disminuyendo paulatinamente cualquier posibilidad de atracción turística al visitar Bogotá.

Uno de los principales enigmas que pareciera no tener solución hace referencia a la movilidad en Bogotá. En promedio, las personas gastan aproximadamente 1:45 minutos desde su lugar de origen hasta su destino. En el caso de aquellos que usan el sistema Transmilenio se ven expuestos diariamente al maltrato, robo, incomodidad y hasta corren riesgos de asedio sexual, debido a la gran cantidad de usuarios. La administración del sistema pareciera haberle dado solución al problema del acoso sexual y las diferencias entre hombre y mujeres al separarlos, es decir, implementar un vagón exclusivo para mujeres.

No obstante, esto solo fue una medida capaz de aceptar que no se pudo convivir como personas civilizadas, creando un impedimento real para vencer este gran defecto de la gente sin escrúpulos. Así las cosas, propongo que separemos a la gente buena de la mala, a los heterosexuales de los homosexuales, a los conservadores de los liberales, a Uribe de Santos y hasta al Procurador de Gustavo Petro por la sencilla razón de que no hay convivencia ciudadana.

Transmilenio ha sido “víctima de su propio éxito” como lo explican un par de artículos. Los sistemas BRT (Bus Rapid Transit) son una opción bastante viable en el momento de proyectar a una sociedad, como pasa en Curitiba (Brasil) pero Bogotá ya es otra cosa, es otro ambiente. El sistema es perfecto pero se implementó mal, empezando por los conductores que viven de sus afanes todo el tiempo y pretenden que las personas ingresen y salgan del sistema al mismo tiempo en cuestión de segundos.

Ahora bien, dentro del articulado los problemas no son pocos como se mencionó anteriormente y se hacen prácticamente inevitables debido a la congestión de personas que utilizan el medio de transporte como su única alternativa. Una de las posibles soluciones a la incomodidad dentro de los buses podría basarse en el control de la cantidad de personas que ingresen a ellos, permitiendo que de un bus lleno solo se permitan bajar pasajeros, y cuando en el bus ya se pueda viajar cómodo, podrían ingresar nuevamente las personas.

Claro está, que para ello deben llevarse a cabo estudios del cómo se comportan las personas aplicando esta solución, como ya se ha hecho con otros cambios en el pasado.

La idea es que el sistema evolucione con el tiempo y que se tumben aquellas barreras que se han levantado gracias a la corrupción, al desinterés de los diferentes gobiernos después de Peñalosa de seguir construyendo troncales que ha ocasionado que el sistema Transmilenio haya quedado varado en el tiempo; en la medida en que se mejore esta gran cadena de estaciones que conforman al sistema actual, se puede pensar en realizar el metro, como una opción bastante favorable.

El mejoramiento del sistema BRT que tiene Bogotá permitirá el avance en lo que se refiere al desarrollo de una ciudad en la que los ricos usan transporte público, y por supuesto se podrá proyectar la ciudad como la primera a nivel de Colombia en apostarle al transporte público como única opción de movilidad.

Esto es verdaderamente a lo que hay y toca apostarle.

No seamos conformistas ni mediocres, la solución es simple y la dio Antanas Mockus hace años a través de dos palabras: “Cultura Ciudadana”; hay que volver a educar a las masas y poner mano dura a los dañinos. Es tan simple como decir “BINGO”, solo basta con dar un vistazo a la sociedad bogotana de 1900 y compararla con la del 2000 para comprobar que la diferencia es bastante grande. No hay que matarse pensando cual es la solución pues ella misma entre líneas ya está dada: cultura ciudadana y sólo eso.

En otra instancia se ha demostrado que los gobiernos de izquierda y derecha que han gobernado Bogotá discrepan demasiado. La derecha crea urbanizaciones perfectas, crea ciudades organizadas; recordemos a Enrique Peñalosa, la persona que sin duda alguna transformó a Bogotá y quien se encargó de darle una imagen muy favorable, pero, ¿Qué pasa con las personas que viven en la pobreza? ¿Acaso les importa si la ciudad posee transformaciones urbanísticas? En lo más mínimo. Es allí donde se presenta la izquierda haciendo una disminución en precios de servicios y transporte público, prestándoles importancia a las personas que viven bajo condiciones marginales, ofreciéndoles progreso y mejores condiciones en su calidad de vida. Pero ¿qué pasa con la administración y gestión de la ciudad actualmente.

Gustavo Petro es un ejemplo bastante completo para estas descripciones, excelentes proyectos como el del Bronx, reducción en servicios y transporte público y a pesar de ello, la administración de Bogotá se encuentra por el piso, puesto que aquel mandato de buenas ideas se queda en una posición en la que la improvisación reina y las decisiones que ya se han tomando tienen que ser reemplazadas por algo aleatorio.

Tanto la derecha como la izquierda tienen errores garrafales, atienden a las necesidades de un lado mientras descuidan al otro. Por ello, considero que la verdadera administración exitosa para la capital del país tiene que fijarse tanto en la sociedad como en el desarrollo urbanístico en la misma proporción sin darle mayor importancia a uno u otro.

Pulzo

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